A lo largo de la historia las acciones, al igual que la economía, fueron encabezadas por ciclos que infaliblemente pasan de una fase a la otra.En este caso veremos lo que dice John Templeton, afamado personaje del mundo de las finanzas, que esbozo conceptos que vienen desde el fondo de la historia económica y financiera, pero que él logro simplificar de manera efectiva y certera.
Él identificó 4 etapas: acumulación, crecimiento, madurez y distribución, y dijo que “Los mercados alcistas nacen dentro del pesimismo, crecen gracias al escepticismo, culminan dentro del optimismo y mueren dentro de la euforia”.
Claro, esto es muy sencillo de ver y memorizar, pero muy difícil de poner en práctica!.
El pánico hace que los inversores de todo rango, incluidos aquellos que debieran ser fríos operadores profesionales, tiren por la borda todos los preceptos fundamentales y le dan la razón a viejas máximas de Wall Street de tiempos de crisis que dicen que “Nunca es demasiado bajo el precio para un bajista, ni nunca es demasiado alto para un alcista”.
Con la sencillez de las mejores verdades se ve siempre que el grueso de las personas huyen despavoridas de sus tenencias en los momentos de pesimismo –pánico-, y no saben cuando vender en momentos de plena euforia –codicia-.
Hoy las señales son lo suficientemente claras y es terriblemente evidente que los mercados vienen inmersos en una etapa pesimista, pero aunque a algunos les parezca un absurdo, en estos momentos se podría estar gestando también un mercado alcista. Que tendrá sus tropiezos permanentes, recaídas, disgustos, porque obrará el seguro escepticismo acerca de una recuperación, pero que seguramente concluirá en la fase de crecimiento de la que habla Templenton (que no se reconocerá a simple vista y que tendrá muchos opositores y escépticos).
Más adelante llegará -a la vista de todos- la zona del optimismo. Y cuando allí sí, el grueso decide entrar y plegarse, acaso no adviertan que se está en la fase de la culminación -madurez-.
Despues llegará la cuarta y última etapa -distribuición- en un mercado retroalimentado de optimistas a ultranza perdiendo la noción de valor, y a la inversa de lo que ocurre ahora, destaparán la botella de la euforia desmedida. Esta es la etapa final, la terminal, la zona donde llega la muerte natural de un ciclo y que se lleva a muchas víctimas consigo. Cumpliendose para muchos, el ciclo fatal y raíz de otra vieja máxima: «No puede ser buen vendedor, quien es un mal comprador».