El episodio de Societé Générale fue lo que en inglés llaman “el canario en la mina de carbón”. Esto se refiere a la costumbre que tenían los mineros de bajar a las minas con un canario, que reaccionaba mucho más rápido que los humanos a la falta de oxígeno y entonces daba la alarma para que todos salieran.Lo que empezó a pasar fue que se paralizó la circulación de dinero entre bancos, aumentaron las tasas de préstamos interbancarios, etc., todo porque se instaló la sospecha (muy cierta) de que los bancos estaban hasta el cuello en inversiones radioactivas y no iban a poder pagar sus obligaciones.
A su vez, los bancos que ya no podían venderle el riesgo a cualquiera, empezaron a ajustar los parámetros de crédito, con lo cual mucha gente que antes calificaba sin problemas empezó a no poder tomar deuda. Por otro lado, al cambiar el clima crediticio aumentaron los intereses de las deudas que la gente ya tenía (tarjetas de crédito, hipotecas, etc.) por el mayor riesgo. En otras palabras: contracción del crédito o CREDIT CRUNCH. Al poco tiempo la crisis, que empezó siendo estrictamente financiera antes de convertirse en recesión económica se extendía por Europa con Northern Rock en Inglaterra y algunos bancos en Alemania que los estados tuvieron que salir a “salvar”.
En EEUU la crisis empezó cargándose a decenas de “brokers” a comienzos del 2007 antes de llegar a los bancos, pero cuando llegó a los bancos lo hizo con furia bíblica en el 2008. Los primeros cimbronazos se manejaron a fuerza inyecciones de liquidez, bajas en las tasas de interés y fusiones bancarias garantizadas por el estado, pero la tormenta era tal que no se podían parar los dominós que caían uno atrás de otro: Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac, AIG, Lehman Brothers, Merrill Lynch, Washington Mutual, Wachovia (el cuarto banco de EEUU).
El tema de las políticas que se implementaron hasta ahora para contrarrestar la crisis merece no solo un post por separado, sino casi un tratado de política económica. Los funcionarios se encontraban (y se encuentran) en una posición dificilísima: el mercado inmobiliario necesita desesperadamente encontrar un equilibrio sano, y la única manera es que bajen los precios hasta equipararse con sus “anclas” de salarios y alquileres, volver a los parámetros prudentes en cuanto al otorgamiento de préstamos, etc. Pero había tantas cosas predicadas del “aire” de la burbuja que si ese mercado vuelve a la norma se hace a costa de una recesión feroz, quizá una depresión.