Hace unos días conversaba con una persona sobre su carrera profesional, y me hizo un comentario que me dejo pensando en la importancia de elegir bien tanto la carrera que se estudia, como la empresa en la que se trabaja.Esta persona me dijo que hace aproximadamente 5 años decidió cambiarse de empresa, ya que consideró que en el mediano y largo plazo la nueva empresa ofrecía mejores condiciones de desarrollo y crecimiento. Hoy los hechos le están dando la razón: resultó mejor haberse cambiado a esta nueva empresa que permanecer en la antigua.
¿Cuántos de nosotros somos capaces de planear, ya no digamos a 5 años, sino a uno sólo? ¿Cuántas veces hemos pensado seriamente en nuestro futuro profesional y financiero?
En muchas ocasiones he podido comprobar que la gran mayoría de las personas simplemente dejan que el tiempo pase, preocupándose por el presente-y del futuro ni se acuerdan. A veces parece que no somos capaces de tomar decisiones estratégicas, aquellas que se toman hoy, pero que sus consecuencias no se conocen sino hasta un futuro más o menos lejano.
He podido comprobar cómo muchas personas se preocupan por el nivel de la tasa que paga determinado instrumento durante los próximos 30 días. Pero si a esa misma persona le preguntamos qué decisiones estratégicas ha tomando con relación a su carrera, es muy posible que conteste que nada.
Esto es ilógico porque un punto más o un punto menos de rendimiento en un instrumento financiero no tiene mayor importancia si no hemos planeado nuestro desarrollo profesional.
Ahora bien, no todo es tan fácil. Resulta que no hay nada más incierto y vulnerable que la carrera profesional. De esto no cabe duda, pero por fortuna existen algunas cosas que nosotros podemos elegir en ese mar de incertidumbre. En primer lugar, podemos elegir el área en la que vamos a trabajar. Hoy parece que todo lo que tiene que ver con tecnología tiene futuro, al igual que aquello que se relacione con las energías alternativas. Pero también es cierto que muchas de la carreras de hoy, no existían hace 10 años, y muchas de las carreras del futuro todavía no existen. Por eso es tan importante la planificación.
Después de elegir el área de trabajo, podemos elegir la empresa. Bueno, no del todo, pero sí podemos decidir en cuáles nos gustaría trabajar y podemos ir teniendo acercamientos para en cierto momento integrarnos. Lo que sí tenemos bajo nuestro completo control es decidir en cuáles empresas no nos interesa trabajar.
Para seguir con nuestras decisiones estratégicas, podemos decidir en qué ocuparemos nuestro tiempo libre. Lo podemos pasar viendo televisión o leyendo un buen libro. Podemos ir de viaje a los lugares de moda o podemos ir a lugares nuevos y así abrir un poco nuestros horizontes. En fin, de lo que se trata es irnos preparando para ese futuro que seguramente llegará tarde o temprano, aunque hoy pensemos que nunca llegará.
En la medida que hayamos tomado buenas y acertadas decisiones en el presente con respecto a muestro futuro laboral, podremos esperar que en el futuro nuestras finanzas personales sean unas finanzas sanas y sobre todo, prósperas.