La recuperación que estamos viendo en los mercados financieros o los brotes verdes que están apareciendo con la salida de la recesión de Alemania, Francia y Japón nos podrían estar diciendo que la economía mundial a resurgido de la recesión mas profunda desde la segunda guerra mundial.¿Pero es tan así?, yo no estaría tan seguro...
Los mercados ya subieron un 50% desde los mínimos de este año. La mayor suba de los últimos 60 años. ¿Quiere decir esto que la recesión terminó?
En este gráfico de la recuperación de la bolsa norteamericana después de la crisis del 2008, se puede ver que también después del crack del 29 la bolsa subió fuerte para después volver a caer. La famosa onda B. ¿Pasará algo parecido otra vez?
Marc, del Blog Investors Conundrum se nos ha anticipado un poco, y viene posteando muchos datos con respecto a la situación que estamos viviendo. Esto, sin ningún lugar a dudas, es porque todos los que nos dedicamos a esto tenemos los mismos interrogantes.
¿Podrá la economía Norteamericana recuperase solidamente? ¿Podrá China mantener estos planes de estimulo? ¿Qué pasa si se arma otra burbuja de commodities producto de la inyección de capitales? Recordar que el precio del petróleo ya ronda los USD 70 ¿Como se puede recuperar la economía mundial con cada vez mas deuda y con el precio del petróleo en estos niveles?
Por ahora casi todo el estimulo económico dado a los bancos, para salvar el sistema financiero mundial, no hizo otra cosa que volver a inflar los valores de los mercados ¿Mas burbujas? ¿y después?.
En el último informe, Nouriel Roubin habla de lo que está pasando y de lo que podría suceder. Él dice:
Las condiciones del mercado laboral no están mejorando en los Estados Unidos y otras economías avanzadas. En EE.UU. se proyecta que el índice de desempleo, que en la actualidad es un 9,5%, supere el 10% para cuando llegue el otoño. Debería llegar a un pico del 11% en 2010 y mantenerse bien por sobre el 10% por un buen tiempo. Superará el 10% en la mayoría de las economías avanzadas también.
Una aguda contracción de los empleos y la renta laboral tiene muchas consecuencias negativas, tanto para la economía como para los mercados financieros. En primer lugar, la caída del ingreso laboral implica una caída del consumo para los hogares.
En segundo lugar, la pérdida de empleos producirá una recesión en el mercado de la vivienda más acusada y grave, ya que el desempleo y la caída del ingreso son factores clave para determinar los impagos de las morosidades y las ejecuciones hipotecarias.
Tercero, si se inserta un índice de desempleo del 10% al 11% en cualquier modelo de impagos de préstamos, se obtienen cifras preocupantes no sólo para hipotecas residenciales (tanto de alto riesgo como de riesgo normal), sino también para bienes inmuebles residenciales, tarjetas de crédito, préstamos estudiantiles, préstamos automotrices, etc.
En cuarto lugar, el aumento de la pérdida de empleos produce mayores exigencias de medidas proteccionistas, ya que los gobiernos se ven presionados a proteger los empleos locales. Esto amenaza agravar la perniciosa contracción del comercio global.
En quinto lugar, mientras más alto sea el índice de desempleo, más amplios se volverán los déficits presupuestarios. Esto conduce a un dilema en las políticas: el aumento de los índices de desempleo está obligando a los políticos de Estados Unidos y otros países a considerar programas de estímulo fiscal adicionales para estimular la alicaída demanda y el desempleo en caída. Sin embargo, a pesar de la persistente presión deflacionaria hasta el año 2010, los déficits presupuestarios en aumento, los altos costes de rescate del sector financiero, la constante monetarización de los déficits y los niveles de deuda pública que finalmente se harán insostenibles, terminarán por producir una mayor inflación (como se espera que ocurra) y mayores tipos de interés, lo que ahogaría la recuperación de la demanda privada.
En consecuencia, incluso a pesar de que la pérdida de empleos socava el consumo, los precios de las viviendas, las hojas de balance de los bancos, el apoyo al libre comercio y las finanzas públicas, está acabándose margen de maniobra para más políticas de estímulo. De hecho, no sólo los gobiernos están teniendo menos herramientas fiscales a su disposición a medida que aumenta el nivel de deuda, sino la política monetaria está teniendo pocos efectos de corto plazo en las economías con problemas de insolvencia y no sólo de liquidez. Peor aún, en el mediano plazo el exceso de dinero puede dar origen a importantes riesgos inflacionarios.
La exuberancia irracional que produjo un repunte de cuatro meses en la primavera ahora va a dar paso a una sobria constatación entre los inversionistas de que la recesión no habrá pasado sino hasta fines de año, que la recuperación será débil y bien por debajo de la tendencia, y de que están aumentando los riesgos de una recesión de caída doble en forma de "W".
¿Muy claro no? ¿Cómo puede alguien pensar que los planes de estímulo de los gobiernos pueden, a mediano plazo, traer consecuencias favorables si solo se está cambiando deuda por deuda?. No se están resolviendo los problemas de fondo. Es decir, la deuda sigue existiendo, alguien en algún momento la va a tener que pagar. Los Argentinos sabemos que pasa cuando se suman años de déficit fiscales y no se pueden afrontar las deudas.
Los ciclos favorables de los mercados son para aprovechar, pero se aprovechan si se sabe salir a tiempo.