25 octubre 2009

La Utopía de la Inversión Segura

Muchos inversores dicen preferir las “inversiones seguras”. Pero ¿qué es eso? ¿Existe tal cosa, o es sólo un concepto abstracto de poca aplicación en el mundo real? Veamos.

Como
inversores, enfrentamos tres distintos tipos de riesgos: el riesgo de precio, el riesgo de crédito, y el riesgo regulatorio.

El riesgo de precio es el que enfrentamos cuando compramos, por ejemplo, una acción. Si hoy la pagamos $30 no hay ninguna garantía acerca de cuánto va a valer mañana, o dentro de un mes. No sabemos qué retorno obtendremos, ni siquiera si vamos a recuperar nuestro capital.

El riesgo de crédito se aplica principalmente a los bonos y préstamos. En teoría sabemos exactamente cuándo y cuanto vamos a cobrar, pero siempre existe la posibilidad que el que nos tiene que pagar no quiera o no pueda hacerlo.


Finalmente, el riesgo regulatorio es el riesgo de que algunas “reglas de juego” sean modificadas arbitrariamente perjudicando al inversor. Este tipo de riesgo es particularmente importante en los mercados emergentes, y es la razón por la cual inversiones como un simple plazo fijo o un bono puedan tener un nivel de riesgo no despreciable.

¿Cual es el activo que se considera que tiene el menor riesgo? El Bono Americano. El Bono Americano es la inversion desde la cual se mide el riesgo de todos los demás activos. ¿Cuanto riende hoy? del 0.80% al 4.30%.

Por eso, para analizar una inversion, la mayoria de las veces no tiene sentido hablar de riesgo solamente, hay que analizar la relación riesgo-retorno. La pregunta fundamental es “si una inversión ofrece un retorno esperado que compense adecuadamente por su riesgo”.

De aquí en más entramos en un terreno muy personal. El riesgo aceptable para uno puede no serlo para otro. Dependerá de factores varios como el patrimonio de cada uno, su situación laboral, y su edad. Por ejemplo, las
personas jóvenes suelen tener mayor tolerancia al riesgo de precio que las mayores, simplemente porque tienen mucho tiempo por delante para “recuperarse”. Así es que se les aconseja privilegiar las acciones pensando en un portafolio de largo plazo. También, las personas de alto patrimonio suelen tolerar mejor el riesgo de crédito, simplemente porque tienen “espaldas” para aguantar un evento puntual desfavorable (por ejemplo un default en un bono, que podría hacer sufrir pérdidas catastróficas a un pequeño inversor).

El riesgo es parte integral de cualquier inversor a la hora de buscar un
ingreso sostenido. El secreto es descubrir cuál es el nivel apropiado para cada uno para maximizar el retorno, pero seguir durmiendo de noche.