11 agosto 2010

Lo que aquí es norma, afuera no se concibe

Un muy interesante articulo pudimos leer en La Nación hace un par de días sobre la idiosincrasia de los Argentinos en ciertos aspectos financieros.

Estos fueron:

1- Inflación de dos dígitos:

Ya nos acostumbramos a esto y ni siquiera sabemos lo
perjudicial que es. Ausencia de créditos y falta de previsión en las inversiones son algunos de los aspectos que no tenemos en cuenta. A lo que habría que agregarle la licuación de los activos (bonos) que resguardan (ANSES) nuestra jubilación futura.

2 - Pensar en verde: Como consecuencia de lo anterior (perdida de poder adquisitivo con nuestra moneda) es que los argentinos pensamos en dólares constantemente, lo que no está mal, ya que el BCRA no hace lo que tiene que hacer.


3 - La economía cash: Todo va en la misma dirección.
Desconfianza en el sistema financiero, altos costos transaccionales y una economía en negro, producto de falta de reglas claras, nos llevan a esto.

4 - Los ahorros en el colchón: ¿Alguna duda al respecto? Con un sistema financiero endeble, una política económica de años en donde no se protege el poder de la moneda ni se respetan los contratos, es esperable que la gente recurra a esto. ¿Qué otra cosa se puede hacer, si no se tienen los conocimientos financieros adecuados?.

5 - La falta de crédito: Con una
inflación de mas del 20% y por la inseguridad jurídica en la que estamos inmersos, nadie deja dinero en los bancos, y por ende los bancos no pueden otorgar créditos. Aparte la inflación distorsiona las tasas.

¿Es sorprendente no? Pero a la vez bastantes sensatos muchos de estos puntos por la inseguridad jurídica que tenemos en el país y la falta de reglas claras de juego con respecto a las políticas económicas que se vinieron utilizando a lo largo de las últimas décadas. Estos dos puntos, después de años, hacen que los argentinos tengamos conductas particulares en ciertos aspectos que tienen que ver con nuestra relación con el dinero, ahorro e inversiones.

Es un circulo vicioso en el cual estamos inmersos casi sin darnos cuenta. ¿Lo peor?. Es que nos estamos acostumbrando a esto, con todas las consecuencias que trae.