14 septiembre 2010

Alquiler emocional

Un tema muy interesante para debatir encontramos leyendo el blog Salmón, sobre si es justo o no que los hijos paguen un “alquiler emocional” a sus padres una vez que comienzan a trabajar y sigan viviendo con ellos. Creo que todos los padres piensan sobre esto una vez que sus hijos comienzan a trabajar.

¿Pero por qué es un tema interesante para debatir en un blog sobre finanzas personales?

Porque se trata de esto, de las finazas de una familia y como se distribuyen los ingresos y gastos de las personas que la componen. Una mala decisión, no solo puede afectar la
enseñanza financiera de un hijo, sino que puede desembocar en problemas mayores a futuro para los integrantes de la familia.

Según la ley Argentina, es obligación de los padres brindarles manutención a sus hijos hasta los 21 años de edad. Después de pasada esa edad, los padres solo tienen la “obligación moral” de mantenerlos. ¿Pero hasta cuando y dadas que condiciones?

¿Hasta que edad los hijos pueden vivir sin aportar a la casa, aunque ya perciban un ingreso?

Sin embargo, el “alquiler emocional” puede ser un arma de doble filo, ya que si los hijos aportan, no podrían formarse un ahorro que les permita después poder comprarse su primer vivienda, o pagar el anticipo de la misma para poder independizarse. ¿Pero que pasa si los hijos no ahorrasen nada de sus ingresos, y solo los utilizaran para tener un estándar de vida elevado, que muchas veces hasta podría superar al de sus padres, y que no podrían costear si sus padres no les brindaran “asilo“ en sus casas?. ¿No sería lo mismo?.

Por eso creo que todo pasa por encontrar el equilibrio, porque también es justo que los padres, que muchas veces hacen un gran esfuerzo por brindarle a sus hijos lo mejor, después puedan disfrutar, no solo de haber hecho bien su trabajo como padres, sino también del dinero que por ley, ya no tienen que destinar en sus hijos.

Los hijos que nos son obligados a aportar después de los 21 años tendrían que pensar también, que ese dinero que sus padres hoy destinan a ellos, es un dinero que sus padres después no tendrán en el futuro para cuando pasen de la vida activa, a la pasiva. Si los padres destinan parte de sus ingresos en mantener a veinteañieros y hasta a veces treintañieros en sus casas, todo ese dinero que ellos felizmente utilizan, les podría después ser necesario en su futura etapa pasiva; Porque sino, serán los hijos, quienes después tendrán que mantener a sus padres, que no pudieron ahorrar por tener que mantenerlos a ellos.

Ahora bien, en el caso en que los padres decidan que el “alquiler emocional” es lo mas justo para ambos componentes de la familia una vez pasados los 21 años ¿Cuál sería el porcentaje del salario que los padres deberían retener?, ¿No sería mejor un importe fijo?. Pero si el hijo ya está ahorrando para irse a vivir solo, ¿es justo que aporte?

Un comentario del Post de Blog Salmón habla de “terceras partes”. Es decir, 1/3 del sueldo para ayudar a los padres a mantener la casa, otro 1/3 para gastos personales y la ultima tercera parte para ahorrar.

¿Qué sucede con aquellos padres que no necesariamente necesiten del aporte de sus hijos o que ese dinero no influya mucho en la economía domestica?

Que no está de mas aplicar esta metodología si la consideran necesaria para la educación financiera de sus hijos, ya que en todo caso, ese dinero “retenido” a los hijos, les podría ser devuelto después mediante un aporte para la compra de su primer vivienda. De esta manera se estarían matando dos pájaros de un tiro.

¿Qué opinan?