Las personas normalmente hablan de lo que se puede comprar con el dinero que con tanto esfuerzo se empeñan en ganar. En esas listas interminables aparecen desde propiedades, autos, electrodomésticos, ropa, viajes, etc.Se acerca navidad, por eso en esta ocasión vamos a hablar de aquello que no compra el dinero (aunque muchos nos hagan crear que la navidad tiene que ver con los regalos que recibimos o hacemos). Aunque parezca raro, la lista es mucho más larga que la anterior, pero sobre todo, mucho más importante.
En primer lugar, el dinero no puede comprar educación. Pero no hablamos del título universitario solamente, sino de eso que todos sabemos reconocer cuando alguien lo tiene y extrañamos cuando a alguien le falta. La poca educación, el respecto y los modales no se compran con dinero, mas cuando hoy lamentablemente, y quizá más que nunca, parece que existe una competencia feroz para ver quién es más vulgar.
Asimismo, el dinero no compra tiempo. Por más que alguien quiera, no se puede detener la marcha del tiempo. Hay que aprovechar el tiempo al máximo, ya que no hay forma de volver hacia atrás. El tiempo perdido no se puede recuperar y quizá por esta característica sea el único recurso realmente no renovable.
Finalmente, el dinero no compra inteligencia. Dura realidad, pero realidad a fin de cuentas. ¿Cuántas personas hay que creen que porque tienen algo de dinero son inteligentes? Y lo peor es que algunos de sus cercanos colaboradores, y hasta algunos de sus amigos, también lo llegan a creer.
¿Cuál es el precio de ver un atardecer?. Ver el cielo azul y las nubes pintadas de naranja es realmente un espectáculo abierto para ricos y pobres y que no puede ser alargado pagando más.
Hay ciertamente muchas cosas que el dinero no puede comprar, y muchas de ellas son claramente identificables. El problema se da en aquellas cosas que, en apariencia, el dinero sí puede comprar y resulta que lamentablemente no es así.
La vida no se puede comprar con dinero, lo mismo que la salud. ¿Cuántas veces nos ha tocado ver que personas con mucho dinero mueren tras una enfermedad incurable, a causa de un accidente o, peor aun, a causa de una decisión personal?. Ni todo el oro del mundo puede alargar la vida un solo segundo mas del que el destino nos marca.
Sin embargo, en una de esas crueles paradojas del dinero, sólo bastan unos dólares para evitar millones de muertes en países pobres a causa de enfermedades fácilmente curables. Más allá de eso, la muerte es pareja con todos.
Con dinero tampoco se puede comprar amor, aunque quizá sí algo muy parecido, dirá alguno. Tener todo el dinero del mundo no nos hará ganar el corazón de las personas. Se nos quiere, o podemos hacer que alguien nos quiera, por lo que somos realmente, no por lo que tenemos. Caso contrario, no es amor. El amor que una madre puede sentir por su hijo no se puede cambiar por ninguna fortuna.
La paz interior, esa sensación de que internamente todo está bien y que nos permite dormir relajados, tampoco se puede comprar. La paz de saber que no hemos pasado sobre los derechos de los demás, y que lo que tenemos no se lo hemos sacado a nadie, no tiene precio
El dinero no puede comprar alegría, que no es lo mismo que felicidad -vimos algo acá-, sino en simplemente la alegría que produce el saber que uno está vivo, con trabajo y amigos, con logros y fracasos.
¿Cuántas veces nos hemos cruzado o conocemos personas con mucho dinero que parecen ser un monumento a la tristeza, y cuantas veces con personas alegres y sin tanto dinero, pero que disfrutan de una manera tan especial cada momento y circunstancia, que es un placer el solo mirarlos?.
Por último el dinero no compra esperanza ni puede comprar un sentido para la vida. Vivir sin esperanza se puede convertir en algo ciertamente muy duro al igual que no saber hacia donde ir.
Si lo sabemos utilizar, el dinero puede darnos es plus de libertad que muchas veces añoramos. Pero cuidado, no abusemos, porque no saber utilizarlo, nos puede hacer sus esclavos.