11 octubre 2010

Jesse Livermore

Jesse Livermore (1877 – 1940) decía la verdad cuando expresaba: "Especular no es un negocio fácil, no es un juego para estúpidos de mentalidad perezosa ni para hombres emocionalmente débiles". El jugaba todo el tiempo, ganando y perdiendo. Fue uno de los más grandes especuladores de todos los tiempos, y por esto, pasó su vida en una emocionante montaña rusa, vacilando entre la fama y la ruina.

Lejos de ser estúpido o de mentalidad débil, fue fiel a su oficio. Se casó tres veces, tuvo una innumerable cantidad de mujeres, tomaba bastante y cuando no estaba en la ruina, se lo podía ver pasear en algún Rolls royse de la época o en algún yate.

"Más gano, más gasto", era su dicho preferido; "no me quiero morir condenadamente rico", era el otro. Su carrera era un subibaja entre la prosperidad y la ruina. Fue millonario en cuatro oportunidades, quebraba y se recuperaba en forma espectacular, para después quedar en bancarrota de nuevo.


Sus comienzos datan del 1890 aproximadamente, en aquel mercado previo a la SEC (Security Exchange Comisión), en donde forjo su nombre sin tener en cuenta y sin darle mucha importancia a cuál era el camino. Si se podía ir por un atajo, mejor.

Livermore dominaba la fluctuación de los precios del mercado leyendo el Ticket Tipe frecuentemente. Primero comenzó comprando en los
Bucket Shops de Boston, ya que eran una verdadera oportunidad para todos aquellos que querían apostar y comprar acciones fuera del mercado. Ahí llegó a ser considerado el más grande y atroz de todos los jugadores.

Los Bucket Shops funcionaban distinto a los mercados. Allí se apostaba a cuál tendencia iba a seguir determinada acción. Por su compra o venta se pagaba un pequeño margen de comisión. Por regla general, cuando se iba a invertir en un Bucket Shop la gente no pronosticaba el precio de las acciones basando en el precio anterior de la misma, sino para donde iba a ir. Casi como en Las Vegas, miraban el Ticket Tipe apostando a cómo se daba el juego.

Los Bucket Shops no eran particularmente respetables, pero para él eran fructíferos. Livermore era la excepción de la regla, un iluminado que podía leer el Tipe y decir hacia dónde iba la acción. A los 15 años ganó sus primeros $1.000 especulando en las horas libres de su primer trabajo, invirtiendo en acciones del ferrocarril. Como era de esperarse, pronto dejó su trabajo, para dedicarse tiempo completo a los Bucket Shops.

Nunca sufrió una derrota en este tipo de negocios en el que recogía provechosas ganancias y al mismo tiempo se ganaba la reputación de ser una persona totalmente despiadada.

Si embargo, tal suceso en los Bucket Shops al final no fue tan bueno, porque más allá de recibir halagos constantemente, esto también le provocó el destierro de todos ellos. Sin embargo no se dio por vencido y apeló a nombres falsos y disfraces para seguir especulando. Al principio los nombres falsos funcionaron, pero después fueron necesarios los disfraces cuando se reveló, en la forma de actuar, la etiqueta del "boy plunger", como ya le decían.

Estos acontecimientos hacen que tenga que comenzar a moverse del Norte, dada su reputación, y encontrar otros Buckets Shop en donde operar. De esta manera se ve obligado a una especie de tour hacia los de la costa este y del medio este.

Nueva York, Indianápolis, Chicago, St. Louis y Denver. Livermore ganaba en todos los lugares a donde concurría. Llegando algunas veces a reunir hasta USD 50.000 por día. Una fortuna en aquella época.

A principios de siglo pasado y por los acontecimientos arriba descritos, decide mudarse a Wall Street, del cual decía "Allí te pueden dar vuelta, pero es el lugar donde es posible jugar legalmente con acciones". Llegó en 1906, calladamente y listo para conquistar. Pero muy engreído por sus aciertos en los Buckets, lo perdió todo. Fue su primera ruina.

Su ego no le permitía entender lo difícil que era edificar una gran posición en un mercado muy diferente al cual estaba acostumbrado. Comprar acciones es diferente de estar leyendo desde un Tipe. Esto era más complejo, había 2.500 acciones para elegir. Era mucho si uno no tenía practica.

Con un par de derrotas en su haber, al ser Wall Street un mercado más grande al cual él estaba acostumbrado, Livermore se da cuenta que es muy duro hacer dinero allí, Sin embargo nunca asume que Wall Street no era para él, que le era muy grande. Igualmente si reconocía que su negocio seguían siendo los Bucket Shops. Eso era lo único que sabía hacer bien.

A punto de cumplir los 29 años, tropieza con la Unión Pacific Railroad. Anticipando una suba en la acción por el terremoto de San Francisco, que hace que se elija al ferrocarril como medio para enviar el dinero de una costa a la otra, se recompone de su corto circuito y vuelve a hacerse rico por segunda vez.

No tenia escrúpulos. En una ocasión que tenía posiciones descubiertas en tenencias de maíz, compradas muy por encima de su margen, planeó un tipo de publicidad telefónica que daba información confidencial para matar al mercado. No importaba la forma, solo el resultado.

Seguía el movimiento del mercado permanentemente para sacar provecho de esto, operando por sus propios medios (sólo lo hacía en grupos o con socios cuando estaba quebrado), desde un penthouse (el lugar lo mantenía en secreto) rodeado por un grupo de expertos en estadística, pero nunca estaba realmente muy ansioso por saber hacia dónde se dirigía el mercado, sino cuánto tiempo duraría ese movimiento para poder obtener ganancias. Una lección muy importante.

En 1908, mientras adquiría algodón en un mercado alcista, con algunos compradores de su entorno, aseguraba su éxito por otro lado con un artículo titulado "Algodón del mes de julio arrinconado por Jesse Livermore". Nunca admitió que promovió este artículo que le hizo cosechar millones, por los vendedores exaltados por el pánico, apurados por vender sus tenencias, a bajos precios.

El nuevo rey del algodón siguió tres pasos infalibles durante esta década:

-Tome una gran posición para el largo o corto tiempo.
-Publicítelo.
-Aligere su carga sobre las personas fáciles de engañar.

Sin embargo la guerra mundial interfiere en su segunda hora de grandeza y despilfarro. En ese tiempo el café fue el culpable. Esperando un alza en el café, Livermore invirtió lo que tenía en éste, ya que estaba bastante seguro de que no bajaría. Pero los beneficios que esperaba obtener quedaron planchados cuando los oficiales de gobierno vieron con malos ojos los negociados que se hacían con la guerra y anularon todos los contratos que tenían con el café. Mala fortuna, quebró por segunda vez.

Sin embargo, con pequeños capitales aportados por algunos corredores, Livermore resurge nuevamente liderando caminos de oso o carreras de toros, con el gran suceso en la década del veinte.

Para recuperarse mágicamente de sus quiebras, en lugar de esperar, usaba los medios, como por ejemplo "The New York Times", para mover el mercado a su favor. Para recuperarse de una pérdida de USD 3 millones de una inversión en granos en 1925, formó un pool secreto que puso la acción de 19 a más de 74 en el transcurso de un año. Igualmente, cuando perdía, volvía a los Bucket Shops para obtener dinero rápido y poder cubrir malas decisiones.

La década del '20 fue su época de apogeo, de los sueños realizados de Livermore. Fiestas, Martinis, yates, mujeres, autos, dos hijos, etc. Sin embargo cuando el mercado toca fondo después del crac, una vez mas se ve en la ruina.

A causa de este ritmo de vida, su segunda esposa, 18 años menor que él, se vuelve alcohólica y en una borrachera balea a sus dos hijos; los niños se recuperaron, pero Livermore rápidamente se libra de ella, para algunos años mas tarde volverse a casar con la que fuera ya su última esposa

Su carrera siguió igual de confusa; mientras no estaba totalmente quebrado, tenía participaciones en distintos lotes y retornaba a los Bucket Shops siempre que necesitaba dinero fresco.

Pero sus últimos años lo vieron la mayor parte del tiempo trasnochado y borracho. Intentó develar el secreto de su "éxito" al público, publicando "
Cómo negociar con acciones", en 1940. Un libro de 100 páginas editado en dos versiones: una común y la otra con tapas de cuero.

Estaba desesperado por recuperar su perdida reputación e hizo un gran despliegue publicitario. Grandes fiestas, comida libre y tragos para la prensa. El libro no tuvo éxito y Livermore finalmente sintió que los años habían caído sobre él.

Un día de 1940 a los 63 años, tomando algunos Martinis, sus preferidos, en el
Sherry Netherland Hotel de Manhattan, escribe una carta de 8 páginas reiterándole a su tercera esposa que su vida había sido un fracaso. Luego fue a su habitación, se sentó en una silla, se llevó una pistola a la sien y libró al mundo de su persona.

Así termina la historia del quizás más brillantes, extravagante y famoso operador de mercado. Muriendo en la ruina y solo en una habitación de hotel. La fin y al cabo, su deseo no era morir rico.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre hay gente de este tipo en los márgenes de un sistema capitalista (y también semicapitalista). Vienen con el paquete de libertad y riesgo. El problema es cuando pasan de los márgenes al centro mismo del cauce financiero, porque ahí hacen mucho daño al sistema. Es mejor que los banqueros sean gente muy aburrida. Me hizo pensar en la la novela y la película El Gran Gatsby, que es la historia de otro de estos millonarios repentinos. Casiopea.

Juan TI dijo...

"El nuevo rey del algodón siguió tres pasos infalibles durante esta década:
-Tome una gran posición para el largo o corto tiempo.
-Publicítelo.
-Aligere su carga sobre las personas fáciles de engañar."

Hay que reconocer que este tipo era mas un estafador, que un inversor. Esta historia me recuerda a la pelicula "boiler room" sala de calderas.
saludos

Bull Spread dijo...

Son lo que se aprovechan de las fallas del sistema al no tener escrúpulos. Ejemplos sobran.

Livermore es el mas famoso porque fue uno de los primeros y el que mas se hacia notar.

Anónimo dijo...

Bull, por eso no hay nada más dañino que un capitalismo amoral. Cuando los capitalistas fueron perdiendo los valores protestantes que lo hicieron posible, empezó la decadencia del capitalismo. Casiopea.

Anónimo dijo...

Según lo que yo he leido sobre Livermore, este señor fue un gran inversor porque siempre fue un tramposo.. Es por eso que cuando aparece la SEC, despues del Crash de 1930, se le acabó la fiesta y no pudo seguir manipulando el mercado con sus noticias falsas en la prensa financiera (hoy día la prensa se vende igual que antes, solo que lo hace con mas cuidado).

Les recomiendo que lean el libro "Hacia una Abundancia Racional" http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-93783727-hacia-una-abundacia-racional-hist-la-bolsa-de-nueva-york-_JM

Saludos
GC

Bull Spread dijo...

Aca se pueden bajar el libro con sus anécdotas.

"Memorias de un operador de bolsa"

http://www.mediafire.com/?n2m5zzxwmrn