18 marzo 2008

Bear Stearns - Porqué no confiar en los principales analistas financieros

Por Jonathan Stempel WASHINGTON, mar 17 (Reuters) - Confiar en las investigaciones de los analistas de Wall Street para advertir la crisis del banco Bear Stearns fue una propuesta perdedora.

El colapso del quinto mayor banco de inversión de Estados Unidos le dejó otro ojo morado a los analistas, que no lo vieron venir debido a que se enfocaron en los negocios y operaciones a largo plazo de Bear Stearns Cos (BSC.N: Cotización). Cotización).
Algunos inversionistas dijeron que el fracaso del banco fue generado por la psicología del mercado, una pérdida de confianza en operar con Bear que se salió de control.


Desde el mismo comienzo, e incluso más tarde, los analistas acusados de conocer íntimamente los negocios de Bear eran ampliamente optimistas sobre la capacidad del banco de capear la crisis del crédito. Algunos incluso pensaron que las acciones de Bear podrían subir hasta por encima de los 90 dólares por papel. Esa cifra está bien por encima del precio de 2 dólares por acción que JPMorgan Chase & Co (JPM.N: Cotización) acordó pagar el domingo por el banco de 85 años. Bear aceptó un rescate respaldado por la Reserva Federal estadounidense después de que algunos de sus clientes dejaron de hacer negocios con la empresa.

Hasta el 13 de marzo, el día anterior a que Bear revelara su estado crítico, entre 15 analistas sondeados por StarMine Corp, una unidad de Reuters, cinco recomendaban a Bear con "comprar" o el equivalente, mientras que 10 recomendaban "mantener" sus acciones. Ninguno recomendaba "vender".

Incluso después de que el presidente ejecutivo Alan Schwartz dijera al día siguiente que la liquidez se había deteriorado rápidamente, solo dos de los analistas recortaron sus recomendaciones, según StarMine. Y mientras las tres mayores agencias calificadoras de crédito redujeron el viernes sus notas sobre Bear, todas siguieron asignándole calificaciones de grado de inversión.

Las acciones de Bear cerraron el jueves a 57 dólares, pero muchos analistas pensaron que podrían subir más.

El analista de UBS AG Glenn Schorr pensaba que la acción podría alcanzar los 94 dólares en 12 meses. El analista de Banc of America Securities Michael Hecht creía que podría llegar a los 92 dólares.

Incluso Michael Mayo, de Deutsche Bank Securities Inc, generalmente más pesimista sobre la industria bancaria que muchos de sus rivales, era demasiado optimista. El 11 de marzo, redujo el precio objetivo de Bear a 72 dólares por acción, desde 90 dólares.

Los analistas no pudieron ser contactados inmediatamente para mayores comentarios. Los analistas han enfrentado un creciente escrutinio desde que los reguladores, liderados por el entonces fiscal general de Nueva York Eliot Spitzer, presionaron a la industria de servicios financieros para que separara las investigaciones de los analistas de la banca de inversión.

Como resultado de las reformas, es mucho más probable que los analistas otorguen recomendaciones de mantener y vender. Pero algunos analistas dijeron que la caída de Bear se produjo porque el mercado decidió que el negocio no era viable. "Una empresa es tan solvente como la percepción de su solvencia", escribió Meredith Whitney, analista de Oppenheimer & Co, en un informe del 14 de marzo. La analista redujo su recomendación sobre Bear ese día a "desempeño inferior al promedio del mercado", lo que es equivalente a "vender".

Bullspread

Lo que queremos evidenciar con la noticia es que hay que tener cuidado con las recomendaciones de los grandes analistas financieros que pertenecen a los grandes bancos de inversion, debido a que ellos no pueden nunca decir que estiman que las acciones de sus competidores van a bajar, ¿se imaginan ustedes lo que sucedería si un importante banco de inversion dice publicamente que un banco de la competencia esta cerca de caer en bancarrota? ¿se imaginan la cantidad de llamadas que recibirian?.

Las políticas de los grandes bancos de inversión es mantener la calma en los mercados mas allá de todo y subestimar la realidad hasta las últimas consecuencias. Ellos jamas van a reconocer sus errores, hasta que estos no se hagan presentes y aunque estos perjudiquen los activos de sus propios accionistas y los activos de los inversores que pagaron por los análisis recibidos. Seguramente, despues de todo, nos enteraremos que muchos de estos analistas, y los grandes inversores, habian vendido sus tenencias unos días antes del desastre.

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