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13 julio 2021

Ciclos Generacionales. Pandemia y Argentina

Después de más de un año, y casi con la pandemia finalizando, releyendo el último post que había subido al blog, leo con asombro, que acertadamente el articulo decía que la última generación de Héroes seguramente iba a liderar una gran crisis en la década de los 2020…. Este artículo es del año 2017 y yo lo subí a finales de 2019, cuando la pandemia no existía. Creer o no, la evidencia indica y lo pudimos ver, que los ciclos de largo plazo funcionan. Dejo el
link de Wikipedia de la Teoría Generacional para corroborar este acierto y para el que quiera, poder estudiarla con detenimiento, ya que abarca un estudio de 500 años de la cultura norteamericana

Continuando con Argentina, son varios los analistas económicos, financieros y sociólogos que advierten que la Argentina estaría en el final de un súper ciclo negativo comenzado hace varias décadas y en el final también de un ciclo de mediano plazo iniciado en 2001. Dejándonos llevar por el malestar generalizado de la población, el nivel de pobreza, desempleo y de salario que hoy tenemos no es difícil pronosticar un piso en todo sentido. Que el 70% de los jóvenes se quiera ir del país, es una clara señal de esto. 

Caer más abajo de donde estamos a largo plazo, sería ya entrar en una decadencia para los libros de historia, solo igualado con países que han pasado por dictaduras o guerras. Esto sin evitar considerar que Argentina pueda caer o no en algunas de estas dos. No es mi escenario más probable, pero igualmente hay que considerarlo. 

Sin embargo, a corto plazo, veo un escenario muy complicado en todo sentido, no solo por el mal manejo de la pandemia, que es un fiel reflejo de la decadencia de la Argentina de hoy, sino por la política económica desastrosa del gobierno actual. ¿Alguien realmente podía pensar que iban a hacer bien las cosas? 

Argentina en marzo de 2020 con la cuarentena rígida entró en un juego de "lose/lose". A una económica que ya venía mal, sin creación de empleo y sin crédito, se le añade la cavernícola idea de cerrar todo, sin medir las consecuencias sociales, económicas y sanitarias de esto. El resultado está a la vista. No fue ni salud, ni economía.

Después que el gobierno actual pierda las elecciones a finales de este año, veo un terremoto económico y social en Argentina. Creo que son pocos los que no ven esto. El mal manejo de la pandemia llevo a la argentina a una pobreza nunca vista en la historia, a un desanimo generalizado, sumado a un Estado sobredimensionado que ya no puede brindar ningún servicio ni asistencialismo y una carga impositiva en máximos históricos que hace que ningún proyecto de inversión, resulte atractivo, hará explotar a la Argentina en una onda final de fin de súper ciclo. Veo una hiperinflación para el año 2022, seguido de un plan similar al ”Plan Bonex de 1989”, para frenar la emisión cuasi fiscal y un post ”plan primera”. Todo esto, por supuesto no servirá de nada, y hará que el gobierno actual tenga que dejar el poder antes de tiempo. Hay que prepararse para lo peor, pero sin perder las esperanzas. Los ciclos se deben cumplir. Paso a paso. Quizás ya sea momento de entrar en acciones y después en negocios de la economía real. 

18 diciembre 2019

La teoría de ciclos históricos The Fourth Turning indica que estamos en un momento similar al de la II Guerra Mundial

Recupero un interesante artículo del año 2017. ¿Anticipaba algo de lo que estamos viendo hoy?

¿Cómo puede adelantarse una empresa al futuro?

Para anticiparse al futuro hay que conocer el pasado. Sang Gu Yim ayuda a las grandes empresas a tomar decisiones sobre la estrategia que deben seguir y, para anticiparse al mercado, estudia mucha historia. «Si queremos saber cómo pueden ser las cosas dentro de diez años, tenemos que mirar al menos veinte años atrás», explica en las oficinas de Prodigioso Volcán, en Madrid.
El experto en juego de predicciones asesora a las compañías para que el futuro no les pille por sorpresa. «Miran demasiado el corto plazo y no advierten los grandes cambios. Por eso se mueren», especifica. Esta visión miope que no ve más allá de los objetivos para el año siguiente ha provocado que la esperanza de vida de una empresa sea cada vez más corta: «Observan demasiado el mercado de acciones. Están más pendiente de la Bolsa que de adaptarse al futuro».
Dice el foresight & strategy expert Gu Yim que muchas compañías dedican poco tiempo a observar, escanear y reflexionar sobre cómo evoluciona la sociedad. En su trabajo él hace justo lo contrario. Estudia ciclos largos, extrapola datos, intenta entender el presente desde distintos modelos sociológicos y con toda la información sobre la mesa asesora a empresas para que sigan siendo relevantes décadas después. «Hablamos de futuros posibles. Es más fácil hacer una predicción cuando miras las tendencias de periodos muy largos», indica.

Así fue como conoció la teoría The Fourth Turning y como, con el tiempo, descubrió que mucho del comportamiento humano se puede predecir. «En las épocas de miedo tendemos a pensar en términos de ‘yo’, ‘ahora’, ‘cerca’. En tiempos de confianza, pensamos en ‘nosotros’, ‘futuro’, ‘lejos’».
La obsesión del ideólogo de la Administración Trump con esta teoría

Steve Bannon, el empresario y banquero que asesora a Trump, está obsesionado con The Fourth Turning. Obstinado. Eso han publicado medios estadounidenses como Time o Business Insider, y alertan de que tomar esta teoría a pies juntillas, como parece estar haciendo el ideólogo más poderoso del nuevo gobierno de EEUU, puede suponer ciertos riesgos.

Howe y Strauss diseñaron este modelo para averiguar si las sociedades siguen unos ciclos, pero no es un manual para diseñar políticas de futuro. Tomarlo como determinismo histórico es peligroso porque puede hacer que un estadista fuerce una situación.
La advertencia que hizo Howe sobre la crisis que parece dominar esta época va en el sentido contrario. Es una alerta para evitar una catástrofe porque, en otros periodos, ante situaciones similares, estalló una guerra. Algunos medios estadounidenses temen que en el caso de Bannon esté teniendo el efecto contrario. El poderoso asesor de Trump podría estar forzando las políticas de aquel país para reventar la sociedad actual y que resurja de sus cenizas.
El invierno ha empezado. La historia avanza por ciclos igual que avanza la naturaleza. El paso de los años en la evolución humana está sujeta a fases de esplendor, como cuando brota la primavera, y fases devastadoras, como cuando el invierno hiela el campo. Uno sigue a otro en un ritmo cíclico que, en sus subidas y bajadas, evita el colapso mundial.

"Hay un ciclo misterioso en los eventos humanos"

Hace ya treinta años que los científicos sociales Neil Howe y William Strauss empezaron a estudiar la historia de Estados Unidos examinando el comportamiento de las generaciones en vez de la de los individuos. Para escribir su tratado sobre Generaciones (1990) partieron de las investigaciones de John Stuart Mill, August Compte, y José Ortega y Gasset. Antes todos ellos ya habían intentado analizar la historia tomando cada generación como una persona colectiva.
En su ensayo La idea de generación, el filósofo español explicaba que «la historia no se ocupa sólo de tal vida individual. Aun en el caso de que el historiador se proponga hacer una biografía, encuentra la vida de su personaje trabada con las vidas de otros hombres, y la de estos, a su vez, con otras; es decir, que cada vida está sumergida en una determinada circunstancia de una vida colectiva».

Así lo pensaba también Franklin Delano Roosevelt. El 27 de junio de 1936, en el discurso de su segundo mandato, dijo: «Hay un ciclo misterioso en los eventos humanos. A muchas generaciones le viene mucho dado. A otras se les requiere mucho. A esta generación de americanos les ha tocado una cita con el destino». Era como si el presidente de EEUU intuyera que esa generación, la llamada G.I. o Greatest Generation, tendría que afrontar la Segunda Guerra Mundial.

Strauss y Howe describieron una generación como un grupo de individuos que, en la misma fase de su vida, presencian los mismos acontecimientos y referentes históricos. Eso condiciona sus ideas, sus valores y su comportamiento, y los lleva a desarrollar un lenguaje, unas creencias y unas lecciones de vida propias.
Las generaciones que conviven en 2017:

—Generación Z (nacidos a partir de 2005)
—Milenials (nacidos entre 1982 y 2004)
—Generación X (1961-1981)
—Baby Boomers (1943-1960)
—Generación silenciosa (1925-1942)

Todos los que sufren una guerra comparten heridas. Los que levantan un país comparten euforia. Eso ocurrió en la España del siglo XX. La generación de posguerra o silenciosa (los individuos nacidos entre 1925 y 1942) quedaron marcados por la guerra civil y la dictadura fascista de aquel invierno de la historia. Eso los hizo sumisos y obedientes. En cambio, los baby boomers (nacidos entre 1943 y 1960) no tenían cicatrices de batalla ni aquel miedo atroz. Por eso, y por los aires rockeros y jipis que venían del Atlántico, tuvieron la valentía de derribar el régimen totalitario y las moralinas católicas que aplastaron a sus padres en el despertar de la primavera.

Howe y Strauss desarrollaron esta teoría en su libro The Fourth Turning (1997). Ambos, siguiendo las investigaciones del sociólogo Talcott Parsons, establecieron que el tiempo se mueve en ciclos de unos 88 años, y dentro de cada uno se suceden cuatro fases: la primera (que equivaldría a la primavera), la segunda (verano), la tercera (otoño) y la cuarta (invierno).

En cada fase conviven cuatro generaciones (infantil, jóvenes, mediana edad, vejez). Ahora incluso cinco, con el aumento de esperanza de vida. Aunque los más ancianos, los que forman la ‘vejez tardía’ que supera los 84 años, no participan en las dinámicas sociales. Están en retirada, como los esquimales que se alejan de su hogar para volver a la inexistencia de donde nacieron.

En cada momento conviven cuatro generaciones que influyen en las dinámicas sociales:

—Infantil (del nacimiento a 20 años)
—Adultos jóvenes (de 21 a 41)
—Mediana edad (de 42 a 62)
—Vejez (de 63 a 83)

Strauss y Howe estudiaron la historia de EEUU partiendo de la actualidad hasta llegar al siglo XV y vieron que cada 22 años, más o menos, se produce el cambio de era que equivaldría al paso de una estación a otra en la naturaleza. Esto coincide con el momento en que cada generación pasa al siguiente nivel de edad. Nace un nuevo grupo de individuos, los infantiles alcanzan la juventud, los jóvenes llegan a la edad mediana y los maduros entran en la vejez.
En este paso de un rol a otro se producen los cambios de temperamento de la sociedad. Es cuando atiza el miedo y la población se cierra en sí misma; cuando aflora la confianza y los humanos colaboran para crear grandes obras.

Estos cambios de era ocurren porque unas generaciones ganan protagonismo y otras lo pierden. Los que estén en su edad joven darán la identidad a la época. Los maduros ejercerán el poder. Para explicar por qué una determinada era sucede a otra, Strauss y Howe establecieron un arquetipo para cada generación: artistas, profetas, nómadas y héroes.

Artistas.
Nacen en una guerra o una gran crisis.
Son, sobre todo, flexibles.
Crecen en un momento de instituciones agresivas y grandes sacrificios personales, y esa dificultad hace que sus padres los sobreprotejan.
Esta generación es recordada porque sus líderes buscan el consenso.
Los artistas de hoy son los ancianos de la Generación silenciosa, que vivieron la Guerra civil y la Segunda Guerra Mundial, y los niños de la Generación Z, que nacieron con el colapso financiero de 2008 y que quizá crezcan con un frío helado que podría durar hasta 2030.

Profetas.
Nacen después de una gran guerra o una crisis desastrosa.
Son, sobre todo, idealistas.
La sociedad resurge de sus cenizas. Hay un ímpetu por restablecer una vida en comunidad y crear un nuevo orden social.
En su juventud, luchan sin miedo por lo que consideran justo. Más adelante, la mayoría predica mejor desde el púlpito que desde las barricadas.
Los profetas de hoy son los baby boomers, revolucionarios en su juventud y yuppies en su madurez.

Nómadas.
Nacen en «un despertar espiritual en el que la juventud se alza contra el orden institucional».
Son fundamentalmente reactivos.
De niños no tienen tanta protección como otras generaciones. De jóvenes se sienten alienados y, en su madurez, resultan pragmáticos.
Los nómadas de hoy forman la Generación X, los primeros niños digitales y muchos de los líderes de la actualidad.

Héroes.
Nacen en un tiempo de pragmatismo individualista, laissez faire y chovinismo nacional.
Se caracterizan por su civismo.
Tienen más protección de sus padres que la generación anterior y llegan a la edad adulta como jóvenes heroicos que tienen que enfrentarse a una crisis. Aunque en su vejez acaban siendo cuestionados por otro despertar espiritual.
Los héroes de hoy son los milenials, los jóvenes a los que, tras inflarlos con la cantinela de ser la generación mejor preparada de la historia, los mandaron al extranjero a buscar trabajo de camareros.
A ellos corresponde, según los dos historiadores, liderar una probable gran crisis en la década de 2020.

Últimas generaciones por arquetipos:
—Nómadas: Generación perdida (nacidos entre 1883 y 1900)
—Héroes: Generación G.I. (1901-1924)
—Artistas: Generación silenciosa (1925-1942)
—Profetas: Baby Boomers (1943-1960)
—Nómadas: Generación X (1961-1981)
—Futuros héroes: Milenials (1982-2004)

Los cuatro cambios de era de un ciclo se producen cuando los artistas, los profetas, los nómadas y los héroes pasan de un periodo de edad al siguiente. Aunque Howe y Strauss, los teóricos que acuñaron y popularizaron el término milenial, advirtieron que esta teoría no se rige por matemática exacta. Es un modelo que intenta describir el comportamiento social igual que la biología explica la naturaleza.

Estas eras históricas que se producen cada dos décadas más o menos no atienden a la exactitud del reloj ni al dictado del destino. Sólo repiten unos patrones igual que todas las primaveras hacen brotar las flores, pero cada una lo hace de un modo único y diferente.

«Las estaciones de la historia ocurren de forma inevitable, pero la duración varía un poco. Pueden llegar antes o después. A veces son más severas y a veces más suaves», indicó Howe en una entrevista con Casey Research. Pero lo que es incuestionable para el experto es que la evolución social siempre sigue una misma cadencia circular. Igual pensaban las culturas orientales milenarias y las sociedades antiguas. Si así funciona la Luna y el Sol, si así crecen y mueren las cosechas, ¿por qué habría de ser el humano distinto? «En los años 70 todos sabíamos que venía una nueva generación. Nos preguntábamos cómo serían los post baby boomers y todas las predicciones apuntaban a una generación aún más idealistas y apasionada. Pensaron incluso que sería una generación posmaterialista», indicó en la misma entrevista. «Pero la Generación X fue una sorpresa absoluta, con el hip-hop y su ostentación, la MTV y la fascinación por ser una ‘material girl’ o un chico ‘power tool’».

El error se produjo, según Howe, porque pensaron que la historia se movía de forma lineal. Aquellos jóvenes inesperados demostraron que el tiempo no avanza sobre una raya ascendente y dejaron claro que «cada generación joven intenta corregir o compensar lo que percibe como un exceso de la generación de mediana edad que está en el poder».

Primera fase (levantamiento):
El último First Turning ocurrió en los años cincuenta. En EEUU empezó en 1946, con la recuperación tras la II Guerra Mundial y acabó con el asesinato de Kennedy en 1963. En España vivían los duros años de posguerra. En estas épocas en que nacen los profetas y los héroes están en el poder, las instituciones son fuertes y apenas hay individualismo. Los jóvenes del momento, los artistas (nacidos entre 1925 y 1942), son prudentes y conformistas. En estos periodos, decía Parson, hay una alta demanda de orden social.

Segunda fase (despertar):
En el último Second Turning se produjeron las ‘revoluciones de la conciencia’ de EEUU. La primera, cuando los baby boomers eran jóvenes, levantó a los jipis contra el Gobierno. La segunda clamó contra los impuestos y acabó en las políticas neoliberales de Reagan y Thatcher en la década de los ochenta. En estos periodos, la población se hastía de la disciplina social e intenta derribar las instituciones para conquistar mayor autonomía personal. En España se tumbó la dictadura y se instauró la democracia.
Parson documentó que el anterior despertar, el Second Turning de finales del siglo XIX y principios del XX, trajo las protestas obreras y la reivindicación de los derechos de la mujer en EEUU. También lo hizo en España. En 1889 se fundó la UGT y en 1910, la CNT. El feminismo surgió con fuerza de la voz de grandes intelectuales como Carmen de Burgos.

Tercera fase (resolución):
El último Third Turning acaba de terminar. Empezó en los ochenta y acabó con la crisis financiera de 2008. Fue el bum económico en EEUU y también en España. Ocurrió en la juventud de los nómadas (nacidos entre 1961 y 1981) y la madurez de los baby boomers. Las instituciones empezaron a debilitarse. Los ciudadanos perdieron la confianza en ellas y en sus líderes.

Cuarta fase (crisis):
Hoy. El Fourth Turning comenzó con el desastre de Lehman Brothers y durará, probablemente, hasta una fecha cercana a 2030. En este periodo en el que los nómadas (Generación X) empiezan a estar al mando y los héroes (milenials) representan la juventud, la sociedad está llamada a resurgir de sus cenizas, después de una catástrofe o una amenaza importante. Es la era en la que se redefine la identidad nacional y resurgen las autoridades cívicas. El último Fourth Turning derivó de otra crisis financiera, el Crac de 1929, y acabó con la Segunda Guerra Mundial.

«Un Fourth Turning es una era en la que las instituciones, de repente, dejan de ser eficaces o se vienen abajo para que surja algo completamente nuevo. Es un momento de enorme reconstrucción de la vida política, económica y pública. Normalmente en respuesta urgente a una crisis que parece amenazar la supervivencia de la sociedad», indicó Howe en su conversación con The Casey Report.

«Todas las grandes guerras se han producido durante un Fourth Turning pero no pienso que sea incuestionable que surja una. (…) Para que la gente se movilice, la sociedad necesita al menos la perspectiva de un peligro extremo. Es interesante mirar atrás y ver que los líderes en los Fourth Turnings han sido acusados de jugar con fuego. En cambio, en los Third Turnings, los líderes promulgan que todo va bien».

Cambios de era más recientes en Occidente:
Crisis (Invierno, 4º fase: 1925-1945): Gran depresión, Guerra civil española y Segunda Guerra Mundial.
Esplendor (Primavera, 1º fase: 1946-1960): Bum de la posguerra en Occidente. A España llegó más tarde. Comenzó en la década de los sesenta.
Despertar (Verano, 2º fase: 1961-1981): Revolución de la conciencia. Algunos grupos, como los jipis, reclaman su libertad y autonomía personal. Surge el neoliberalismo económico. España siguió con su retraso de una década.
Desenredo (Otoño, 3º fase: 1982-2007): La era de Reagan y las guerras culturales. El individualismo llega a sus máximos y en el terreno económico culmina con las políticas neoliberales de Reagan y Thatcher. Desaparece el sentido colectivo que originó las grandes clases medias y reclaman un amplio margen de libertad para hacer fortunas sin que importe que a dos manzanas alguien duerme bajo un cartón.
Crisis (Invierno, 4º fase: 2008-?): El colapso de Lehman Brothers fue el primer toque de campana. Después vendría un fuerte azote a las clases medias. El enfrentamiento entre Occidente y el mundo musulmán ha llenado de metralletas los aeropuertos y las puertas de los museos. Las fronteras se elevan, la xenofobia dictan nuevas leyes
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08 mayo 2015

Las decisión de corto plazo, afectan el largo plazo.

¿Pensamos en el largo plazo a la hora de tomar una decisión de gasto o inversión?. ¿Cómo influyen las emociones de corto plazo en estas decisiones?. De esto nos habla un estudio realizado por el profesor Dan Ariely, profesor de Economía conductual de la Universidad de Duke y autor de un interesante libro llamado Predictably Irrational, Harper Collins, 2008.

Este autor se ha caracterizado por explicarnos los mecanismos que nos inducen al comprar y ahora trata de explicarnos como las emociones de corto plazo nos llevan a tomar decisiones económicas o financieras de las cuales después podemos arrepentirnos. Argumenta que cuando “estamos felices” podemos ser demasiado generosos y esto, como sabemos, puede tener consecuencias en el futuro. Lo mismo, si estamos enojados. Si uno tiene un mal día, es muy probable que inducido por esto, tome una decisión financiera incorrecta.

Por eso, ¿Cómo influyen las emociones en la forma en que las personas deciden en el corto plazo? ¿Es esto directamente proporcional?. Es decir. Si estoy enojado ¿Dejo pasar buenas oportunidades y si estoy alegre, paso por alto los malos resultados?

La sospecha la confirmaron una serie de experimentos sencillos que veremos a continuación. Sin embargo una de las conclusiones a la que llegó el autor, tiene que ver con que el problema de la toma de decisiones basadas en la reacción emocional es que estas acciones influyen por mucho más tiempo que las circunstancias en que ellas se tomaron. Lo que demuestra el estudio es que después de que pasa el momento en el cual se tomó la decisión, esta dura mucho más tiempo de lo recomendable, ya que mentalmente nos cuesta modificar decisiones, porque suponemos que en el momento en que fueron tomadas, se analizaron correctamente. Cuando nos enfrentamos a una situación, nuestra mente busca un precedente entre nuestras acciones pasadas sin tomar en cuenta si la decisión fue realizada bajo un contexto emocional que influía, o no. Esto significa que seguimos repitiendo nuestros errores, incluso cuando nos hemos calmado.

Para probar la idea decidieron formar dos grupos. A un grupo lo hicieron “enojar” mostrándole un corto de cinco minutos en donde un jefe arrogante le hace la vida imposible a un arquitecto al cual despide y este en venganza rompe las maquetas de la empresa, y al otro grupo, le mostraron un capítulo de Friends. Almo mucho mas agradable y placentero.

Inmediatamente después de la proyección, los dos grupos participaron en un juego económico clásico conocido como el juego del ultimátum, en que un remitente (el autor) tiene 20 dólares y ofrece al receptor (uno del grupo de prueba) una parte de ese dinero. Algunas ofertas son justas, incluso repartir en mitades, mientras que otras son menos justas (se les da 5 dólares y el profesor se quedaba con 15). El receptor puede aceptar o rechazar la oferta. Pero si rechaza la oferta, nadie recibe el dinero.

¿Qué tendría que pasar? La economía racional predice que las personas, como seres racionales, tendrían que aceptar cualquier oferta de dinero antes que rechazarla y quedarse sin nada. Sin embargo, la economía conductual muestra que las personas prefieren gastar dinero para castigar a alguien que realiza una oferta injusta. Por eso, los resultados siguieron la lógica de la economía conductual, y lo más sorprendente fue que en el caso del grupo “enojado” el efecto se amplió.

Los “enojados” rechazaron muchas más ofertas que quienes vieron “Friends”, aunque el contenido del corto no haya tenido nada que ver con la oferta. En conclusión, así como una fuerte discusión en su hogar puede estropearle el día a cualquiera, también aumenta las posibilidades de que envíe un email agresivo a alguien que puede perjudicarle la carrera o tome una mala decisión financiera. De igual manera ver una película irritante llevó a las personas a rechazar una oferta injusta con mayor frecuencia, aun cuando la oferta, no fue la causante de su estado emocional.

La investigación continúo cuando las emociones causadas por la película ya no eran un factor influyente. Se planteó el mismo juego con los participantes y los “irritados” volvieron a rechazar mucho más ofertas. ¿Qué pasó?. Estaban evocando los recuerdos de las decisiones tomadas antes, bajo la influencia del enojo.

Conclusión. Constantemente estamos tomando decisiones para tratar de ser libres financieramente, sin embargo no son pocas las veces que hemos cometidos errores por dejarnos influenciar por nuestras emociones de corto plazo, sean estas positivas o negativas. Tengamos presente que por sentirnos “felices” podemos hacer acuerdos que nos perjudiquen a largo plazo. Lo mismo a la inversa. Por eso hay que tomarse el tiempo necesario y analizar más de una vez aquellas decisiones de corto plazo que busquen resultados a mediano y largo plazo. No hay que precipitarse. Primero hay que aplacar las emociones. Sus finanzas se lo agradecerán!

02 octubre 2013

¿Influye la edad en el manejo del dinero?

¿Influye la edad y la experiencia en el manejo del dinero. ¿Mayor edad es mejor o perjudica?. ¿A que edad está uno mas apto para cometer menores errores en las decisiones financieras que involucran sus finanzas personales?

Un estudio titulado "La Edad de la Razón" concluye que la gente de mediana edad comete menos errores financieros que los que son más jóvenes. Este análisis incluso establece que el "punto óptimo" de la vida para gestionar las decisiones relativas al dinero es a los 53 años.

El trabajo, publicado por la Brookings Institution, compara la forma de actuar de los diferentes grupos de edad en cuestiones referidas al uso del dinero, o aspectos tales como la administración de tarjetas de crédito y la forma en que se toma un préstamo o una hipoteca.

Según las pruebas encontradas en ese estudio, en la franja de edad que va desde los 43 a los 60 años es cuando se toman las mejores decisiones financieras de inversión, gasto y ahorro, habida cuenta de las aptitudes y funciones cognitivas alcanzadas. Más aún. No se trata sólo de cuestiones financieras, también tienen que ver las habilidades sociales y el bienestar, que alcanzan las personas en su cénit al acercarse al "medio siglo".

Sin embargo y aunque es cierto que la capacidad para analizar, procesar y retener nueva información alcanza su techo cerca de los 20 años, como dijimos existe otro tipo de capacidades, vinculadas con la "inteligencia cristalizada" que se va construyendo con la edad. Resulta ser que justo en torno de los 50 años las dos trayectorias encuentran su intersección.

¿En Argentina como andamos?. En la Argentina de hoy, esto está mas en boga que nunca, ya que la inflación es un ”modelo económico” que los mas jóvenes no vivieron, lo que ayuda a que las personas que “pintan canas” tengan mas experiencia a la hora de invertir y canalizar sus ahorros y gastos.

¿Consejo para los jóvenes argentinos?. Pregunten a sus padres, tíos y abuelos que ha pasado con la economía Argentina en épocas de alta inflación. Espero que no le pase lo que a mí, que al indagar en mi familia, me encontré con que casi no recordaban nada!!

02 noviembre 2010

Actitudes Psicológicas Bursátiles

Las decisiones del ser humano raramente se toman sobre la base de un razonamiento lógico. Hablamos sobre esto muchas veces.

Estas decisiones están divididas entre el consciente y el inconsciente, entre la racionalidad y los instintos, y entre las leyes culturales y las leyes de la naturaleza.

Como sabemos que los mercados financieros son formados por personas, podemos aseverar que las decisiones que toma un inversor bursátil no escapan a estas reglas.

Lars Tvede en "Psicología del mercado bursátil" distingue, haciéndose eco de planteamientos psicológicos imperantes en Estados Unidos, cuatro grupos de actitudes que condicionan la toma de decisiones del inversor bursátil.

1- Actitudes de adaptación:

Esta actitud se trata de la identificación con otras personas. Identificación inconsciente que nos lleva a tomar actitudes de otras personas. Lars Tvede dice que nos adaptamos a otras personas a las que consideramos lideres de opinion.

El analista financiero, un economista conocido, o simplemente un amigo nos dice que un activo va a subir, que compremos. Por lo tanto asumimos su misma opinión, pero no por razonamiento lógico, sino porque inconscientemente nos adaptamos a su visión.

Esta decisión nos hace más esclavos que amos, porque así la responsabilidad es del otro, de ese otro que goza de nuestro afecto o de cierto prestigio por su posición. Esta es una actitud pasiva que hace que no sintamos la culpa si la decisión es erronea.

2- Actitudes de autorrealización:

Es cuando hacemos algo porque nos hace sentir que somos algo. Se trata de la pertenencia a un grupo, de darnos identidad.

Es este caso, es la de pertenecer a la tribu de los inversores bursátiles. Una tribu envidiada por muchos, pero odiada por muchos mas!.

3- Actitudes de conocimiento:

Después de elaborar la información, en mayor o menor medida, se suele llegar a una actitud determinada que se simplifica generalmente en una frase: "la bolsa tiene que...". Lo que es muy curioso, porque después puede hacer totalmente lo contrario, y sin embargo se encontrara una explicaciones para ello.

En realidad se trata de una certeza que se instala en uno, lo cual origina que se tienda a despreciar otras actitudes, no calibrando coherentemente la situación.

Después, con el paso del tiempo, esta actitud se debilita, independientemente de lo ocurrido en el mercado, y se tiende hacia un cambio.

4- Actitudes de defensa del ego:

Cuando surge la equivocación, tendemos a justificarnos para salvar nuestro error. Al no reconocer el error se puede volver a repetir.

Cuando un inversor a corto se convierte en inversor a largo por una equivocación, tiende a justificarse y termina creyéndose que, en realidad, ese era el sentido de su inversión. Se ahí la frase que dice “todo inversor es un especulador que no supo vender a tiempo”

Otro proceso muy común es el de no materializar las pérdidas para no asumir el error y la frustración consiguiente.

Lo curioso de todo esto es que se hace de una manera inconsciente. Un solo descuido, y somos víctimas de nuestro propio inconsciente.

05 abril 2009

Los 10 Errores del Inversor

Leímos este interesante post del Blog Salmón en donde se indican 10 errores que comenten los inversores a la hora de decidir que hacer con su dinero. Ellos son:

1. No realizar previsiones de cuándo va a necesitar el dinero que invierte. Hay que utilizar estrategias distintas para el corto, medio y largo plazo.

2. No diversificar. Error garrafal. Por lo menos hay que tratar de diversificar en cinco activos.

3. Construir una cartera influenciado por los instrumentos financieros de moda. Porque las inversiones de moda generalmente estas sobre-valoradas.

4. No entender el vehículo de inversión en el que ha puesto sus ahorros. Ya lo decía W. Buffett: "no se puede invertir en aquello que no se entiende".

5. No tener paciencia para superar los momentos difíciles ni dejar que se desarrolle la inversión, vendiendo cuándo se está perdiendo.

6. No ser disciplinado con los criterios de riesgo asumidos y horizontes temporales, ni con el objetivo fijado al inicio del plan de inversión.

7. Optar por la seguridad, ya que ello supone quedar desprotegido ante la inflación.

8. Dejarse guiar por el sentimiento de “revancha de mercado”, convirtiendo “recuperar lo perdido” como el nuevo objetivo.

9. Tomar decisiones influenciado por los amigos y las noticias.

10. No disponer de un asesor financiero cualificado que le aconseje dónde invertir en base a su perfil y vele por sus intereses.

¿Alguien nos podría aportar algún error que haya cometido a la hora de tomar una decisión de inversión?