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18 diciembre 2019

La teoría de ciclos históricos The Fourth Turning indica que estamos en un momento similar al de la II Guerra Mundial

Recupero un interesante artículo del año 2017. ¿Anticipaba algo de lo que estamos viendo hoy?

¿Cómo puede adelantarse una empresa al futuro?

Para anticiparse al futuro hay que conocer el pasado. Sang Gu Yim ayuda a las grandes empresas a tomar decisiones sobre la estrategia que deben seguir y, para anticiparse al mercado, estudia mucha historia. «Si queremos saber cómo pueden ser las cosas dentro de diez años, tenemos que mirar al menos veinte años atrás», explica en las oficinas de Prodigioso Volcán, en Madrid.
El experto en juego de predicciones asesora a las compañías para que el futuro no les pille por sorpresa. «Miran demasiado el corto plazo y no advierten los grandes cambios. Por eso se mueren», especifica. Esta visión miope que no ve más allá de los objetivos para el año siguiente ha provocado que la esperanza de vida de una empresa sea cada vez más corta: «Observan demasiado el mercado de acciones. Están más pendiente de la Bolsa que de adaptarse al futuro».
Dice el foresight & strategy expert Gu Yim que muchas compañías dedican poco tiempo a observar, escanear y reflexionar sobre cómo evoluciona la sociedad. En su trabajo él hace justo lo contrario. Estudia ciclos largos, extrapola datos, intenta entender el presente desde distintos modelos sociológicos y con toda la información sobre la mesa asesora a empresas para que sigan siendo relevantes décadas después. «Hablamos de futuros posibles. Es más fácil hacer una predicción cuando miras las tendencias de periodos muy largos», indica.

Así fue como conoció la teoría The Fourth Turning y como, con el tiempo, descubrió que mucho del comportamiento humano se puede predecir. «En las épocas de miedo tendemos a pensar en términos de ‘yo’, ‘ahora’, ‘cerca’. En tiempos de confianza, pensamos en ‘nosotros’, ‘futuro’, ‘lejos’».
La obsesión del ideólogo de la Administración Trump con esta teoría

Steve Bannon, el empresario y banquero que asesora a Trump, está obsesionado con The Fourth Turning. Obstinado. Eso han publicado medios estadounidenses como Time o Business Insider, y alertan de que tomar esta teoría a pies juntillas, como parece estar haciendo el ideólogo más poderoso del nuevo gobierno de EEUU, puede suponer ciertos riesgos.

Howe y Strauss diseñaron este modelo para averiguar si las sociedades siguen unos ciclos, pero no es un manual para diseñar políticas de futuro. Tomarlo como determinismo histórico es peligroso porque puede hacer que un estadista fuerce una situación.
La advertencia que hizo Howe sobre la crisis que parece dominar esta época va en el sentido contrario. Es una alerta para evitar una catástrofe porque, en otros periodos, ante situaciones similares, estalló una guerra. Algunos medios estadounidenses temen que en el caso de Bannon esté teniendo el efecto contrario. El poderoso asesor de Trump podría estar forzando las políticas de aquel país para reventar la sociedad actual y que resurja de sus cenizas.
El invierno ha empezado. La historia avanza por ciclos igual que avanza la naturaleza. El paso de los años en la evolución humana está sujeta a fases de esplendor, como cuando brota la primavera, y fases devastadoras, como cuando el invierno hiela el campo. Uno sigue a otro en un ritmo cíclico que, en sus subidas y bajadas, evita el colapso mundial.

"Hay un ciclo misterioso en los eventos humanos"

Hace ya treinta años que los científicos sociales Neil Howe y William Strauss empezaron a estudiar la historia de Estados Unidos examinando el comportamiento de las generaciones en vez de la de los individuos. Para escribir su tratado sobre Generaciones (1990) partieron de las investigaciones de John Stuart Mill, August Compte, y José Ortega y Gasset. Antes todos ellos ya habían intentado analizar la historia tomando cada generación como una persona colectiva.
En su ensayo La idea de generación, el filósofo español explicaba que «la historia no se ocupa sólo de tal vida individual. Aun en el caso de que el historiador se proponga hacer una biografía, encuentra la vida de su personaje trabada con las vidas de otros hombres, y la de estos, a su vez, con otras; es decir, que cada vida está sumergida en una determinada circunstancia de una vida colectiva».

Así lo pensaba también Franklin Delano Roosevelt. El 27 de junio de 1936, en el discurso de su segundo mandato, dijo: «Hay un ciclo misterioso en los eventos humanos. A muchas generaciones le viene mucho dado. A otras se les requiere mucho. A esta generación de americanos les ha tocado una cita con el destino». Era como si el presidente de EEUU intuyera que esa generación, la llamada G.I. o Greatest Generation, tendría que afrontar la Segunda Guerra Mundial.

Strauss y Howe describieron una generación como un grupo de individuos que, en la misma fase de su vida, presencian los mismos acontecimientos y referentes históricos. Eso condiciona sus ideas, sus valores y su comportamiento, y los lleva a desarrollar un lenguaje, unas creencias y unas lecciones de vida propias.
Las generaciones que conviven en 2017:

—Generación Z (nacidos a partir de 2005)
—Milenials (nacidos entre 1982 y 2004)
—Generación X (1961-1981)
—Baby Boomers (1943-1960)
—Generación silenciosa (1925-1942)

Todos los que sufren una guerra comparten heridas. Los que levantan un país comparten euforia. Eso ocurrió en la España del siglo XX. La generación de posguerra o silenciosa (los individuos nacidos entre 1925 y 1942) quedaron marcados por la guerra civil y la dictadura fascista de aquel invierno de la historia. Eso los hizo sumisos y obedientes. En cambio, los baby boomers (nacidos entre 1943 y 1960) no tenían cicatrices de batalla ni aquel miedo atroz. Por eso, y por los aires rockeros y jipis que venían del Atlántico, tuvieron la valentía de derribar el régimen totalitario y las moralinas católicas que aplastaron a sus padres en el despertar de la primavera.

Howe y Strauss desarrollaron esta teoría en su libro The Fourth Turning (1997). Ambos, siguiendo las investigaciones del sociólogo Talcott Parsons, establecieron que el tiempo se mueve en ciclos de unos 88 años, y dentro de cada uno se suceden cuatro fases: la primera (que equivaldría a la primavera), la segunda (verano), la tercera (otoño) y la cuarta (invierno).

En cada fase conviven cuatro generaciones (infantil, jóvenes, mediana edad, vejez). Ahora incluso cinco, con el aumento de esperanza de vida. Aunque los más ancianos, los que forman la ‘vejez tardía’ que supera los 84 años, no participan en las dinámicas sociales. Están en retirada, como los esquimales que se alejan de su hogar para volver a la inexistencia de donde nacieron.

En cada momento conviven cuatro generaciones que influyen en las dinámicas sociales:

—Infantil (del nacimiento a 20 años)
—Adultos jóvenes (de 21 a 41)
—Mediana edad (de 42 a 62)
—Vejez (de 63 a 83)

Strauss y Howe estudiaron la historia de EEUU partiendo de la actualidad hasta llegar al siglo XV y vieron que cada 22 años, más o menos, se produce el cambio de era que equivaldría al paso de una estación a otra en la naturaleza. Esto coincide con el momento en que cada generación pasa al siguiente nivel de edad. Nace un nuevo grupo de individuos, los infantiles alcanzan la juventud, los jóvenes llegan a la edad mediana y los maduros entran en la vejez.
En este paso de un rol a otro se producen los cambios de temperamento de la sociedad. Es cuando atiza el miedo y la población se cierra en sí misma; cuando aflora la confianza y los humanos colaboran para crear grandes obras.

Estos cambios de era ocurren porque unas generaciones ganan protagonismo y otras lo pierden. Los que estén en su edad joven darán la identidad a la época. Los maduros ejercerán el poder. Para explicar por qué una determinada era sucede a otra, Strauss y Howe establecieron un arquetipo para cada generación: artistas, profetas, nómadas y héroes.

Artistas.
Nacen en una guerra o una gran crisis.
Son, sobre todo, flexibles.
Crecen en un momento de instituciones agresivas y grandes sacrificios personales, y esa dificultad hace que sus padres los sobreprotejan.
Esta generación es recordada porque sus líderes buscan el consenso.
Los artistas de hoy son los ancianos de la Generación silenciosa, que vivieron la Guerra civil y la Segunda Guerra Mundial, y los niños de la Generación Z, que nacieron con el colapso financiero de 2008 y que quizá crezcan con un frío helado que podría durar hasta 2030.

Profetas.
Nacen después de una gran guerra o una crisis desastrosa.
Son, sobre todo, idealistas.
La sociedad resurge de sus cenizas. Hay un ímpetu por restablecer una vida en comunidad y crear un nuevo orden social.
En su juventud, luchan sin miedo por lo que consideran justo. Más adelante, la mayoría predica mejor desde el púlpito que desde las barricadas.
Los profetas de hoy son los baby boomers, revolucionarios en su juventud y yuppies en su madurez.

Nómadas.
Nacen en «un despertar espiritual en el que la juventud se alza contra el orden institucional».
Son fundamentalmente reactivos.
De niños no tienen tanta protección como otras generaciones. De jóvenes se sienten alienados y, en su madurez, resultan pragmáticos.
Los nómadas de hoy forman la Generación X, los primeros niños digitales y muchos de los líderes de la actualidad.

Héroes.
Nacen en un tiempo de pragmatismo individualista, laissez faire y chovinismo nacional.
Se caracterizan por su civismo.
Tienen más protección de sus padres que la generación anterior y llegan a la edad adulta como jóvenes heroicos que tienen que enfrentarse a una crisis. Aunque en su vejez acaban siendo cuestionados por otro despertar espiritual.
Los héroes de hoy son los milenials, los jóvenes a los que, tras inflarlos con la cantinela de ser la generación mejor preparada de la historia, los mandaron al extranjero a buscar trabajo de camareros.
A ellos corresponde, según los dos historiadores, liderar una probable gran crisis en la década de 2020.

Últimas generaciones por arquetipos:
—Nómadas: Generación perdida (nacidos entre 1883 y 1900)
—Héroes: Generación G.I. (1901-1924)
—Artistas: Generación silenciosa (1925-1942)
—Profetas: Baby Boomers (1943-1960)
—Nómadas: Generación X (1961-1981)
—Futuros héroes: Milenials (1982-2004)

Los cuatro cambios de era de un ciclo se producen cuando los artistas, los profetas, los nómadas y los héroes pasan de un periodo de edad al siguiente. Aunque Howe y Strauss, los teóricos que acuñaron y popularizaron el término milenial, advirtieron que esta teoría no se rige por matemática exacta. Es un modelo que intenta describir el comportamiento social igual que la biología explica la naturaleza.

Estas eras históricas que se producen cada dos décadas más o menos no atienden a la exactitud del reloj ni al dictado del destino. Sólo repiten unos patrones igual que todas las primaveras hacen brotar las flores, pero cada una lo hace de un modo único y diferente.

«Las estaciones de la historia ocurren de forma inevitable, pero la duración varía un poco. Pueden llegar antes o después. A veces son más severas y a veces más suaves», indicó Howe en una entrevista con Casey Research. Pero lo que es incuestionable para el experto es que la evolución social siempre sigue una misma cadencia circular. Igual pensaban las culturas orientales milenarias y las sociedades antiguas. Si así funciona la Luna y el Sol, si así crecen y mueren las cosechas, ¿por qué habría de ser el humano distinto? «En los años 70 todos sabíamos que venía una nueva generación. Nos preguntábamos cómo serían los post baby boomers y todas las predicciones apuntaban a una generación aún más idealistas y apasionada. Pensaron incluso que sería una generación posmaterialista», indicó en la misma entrevista. «Pero la Generación X fue una sorpresa absoluta, con el hip-hop y su ostentación, la MTV y la fascinación por ser una ‘material girl’ o un chico ‘power tool’».

El error se produjo, según Howe, porque pensaron que la historia se movía de forma lineal. Aquellos jóvenes inesperados demostraron que el tiempo no avanza sobre una raya ascendente y dejaron claro que «cada generación joven intenta corregir o compensar lo que percibe como un exceso de la generación de mediana edad que está en el poder».

Primera fase (levantamiento):
El último First Turning ocurrió en los años cincuenta. En EEUU empezó en 1946, con la recuperación tras la II Guerra Mundial y acabó con el asesinato de Kennedy en 1963. En España vivían los duros años de posguerra. En estas épocas en que nacen los profetas y los héroes están en el poder, las instituciones son fuertes y apenas hay individualismo. Los jóvenes del momento, los artistas (nacidos entre 1925 y 1942), son prudentes y conformistas. En estos periodos, decía Parson, hay una alta demanda de orden social.

Segunda fase (despertar):
En el último Second Turning se produjeron las ‘revoluciones de la conciencia’ de EEUU. La primera, cuando los baby boomers eran jóvenes, levantó a los jipis contra el Gobierno. La segunda clamó contra los impuestos y acabó en las políticas neoliberales de Reagan y Thatcher en la década de los ochenta. En estos periodos, la población se hastía de la disciplina social e intenta derribar las instituciones para conquistar mayor autonomía personal. En España se tumbó la dictadura y se instauró la democracia.
Parson documentó que el anterior despertar, el Second Turning de finales del siglo XIX y principios del XX, trajo las protestas obreras y la reivindicación de los derechos de la mujer en EEUU. También lo hizo en España. En 1889 se fundó la UGT y en 1910, la CNT. El feminismo surgió con fuerza de la voz de grandes intelectuales como Carmen de Burgos.

Tercera fase (resolución):
El último Third Turning acaba de terminar. Empezó en los ochenta y acabó con la crisis financiera de 2008. Fue el bum económico en EEUU y también en España. Ocurrió en la juventud de los nómadas (nacidos entre 1961 y 1981) y la madurez de los baby boomers. Las instituciones empezaron a debilitarse. Los ciudadanos perdieron la confianza en ellas y en sus líderes.

Cuarta fase (crisis):
Hoy. El Fourth Turning comenzó con el desastre de Lehman Brothers y durará, probablemente, hasta una fecha cercana a 2030. En este periodo en el que los nómadas (Generación X) empiezan a estar al mando y los héroes (milenials) representan la juventud, la sociedad está llamada a resurgir de sus cenizas, después de una catástrofe o una amenaza importante. Es la era en la que se redefine la identidad nacional y resurgen las autoridades cívicas. El último Fourth Turning derivó de otra crisis financiera, el Crac de 1929, y acabó con la Segunda Guerra Mundial.

«Un Fourth Turning es una era en la que las instituciones, de repente, dejan de ser eficaces o se vienen abajo para que surja algo completamente nuevo. Es un momento de enorme reconstrucción de la vida política, económica y pública. Normalmente en respuesta urgente a una crisis que parece amenazar la supervivencia de la sociedad», indicó Howe en su conversación con The Casey Report.

«Todas las grandes guerras se han producido durante un Fourth Turning pero no pienso que sea incuestionable que surja una. (…) Para que la gente se movilice, la sociedad necesita al menos la perspectiva de un peligro extremo. Es interesante mirar atrás y ver que los líderes en los Fourth Turnings han sido acusados de jugar con fuego. En cambio, en los Third Turnings, los líderes promulgan que todo va bien».

Cambios de era más recientes en Occidente:
Crisis (Invierno, 4º fase: 1925-1945): Gran depresión, Guerra civil española y Segunda Guerra Mundial.
Esplendor (Primavera, 1º fase: 1946-1960): Bum de la posguerra en Occidente. A España llegó más tarde. Comenzó en la década de los sesenta.
Despertar (Verano, 2º fase: 1961-1981): Revolución de la conciencia. Algunos grupos, como los jipis, reclaman su libertad y autonomía personal. Surge el neoliberalismo económico. España siguió con su retraso de una década.
Desenredo (Otoño, 3º fase: 1982-2007): La era de Reagan y las guerras culturales. El individualismo llega a sus máximos y en el terreno económico culmina con las políticas neoliberales de Reagan y Thatcher. Desaparece el sentido colectivo que originó las grandes clases medias y reclaman un amplio margen de libertad para hacer fortunas sin que importe que a dos manzanas alguien duerme bajo un cartón.
Crisis (Invierno, 4º fase: 2008-?): El colapso de Lehman Brothers fue el primer toque de campana. Después vendría un fuerte azote a las clases medias. El enfrentamiento entre Occidente y el mundo musulmán ha llenado de metralletas los aeropuertos y las puertas de los museos. Las fronteras se elevan, la xenofobia dictan nuevas leyes
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08 mayo 2015

Las decisión de corto plazo, afectan el largo plazo.

¿Pensamos en el largo plazo a la hora de tomar una decisión de gasto o inversión?. ¿Cómo influyen las emociones de corto plazo en estas decisiones?. De esto nos habla un estudio realizado por el profesor Dan Ariely, profesor de Economía conductual de la Universidad de Duke y autor de un interesante libro llamado Predictably Irrational, Harper Collins, 2008.

Este autor se ha caracterizado por explicarnos los mecanismos que nos inducen al comprar y ahora trata de explicarnos como las emociones de corto plazo nos llevan a tomar decisiones económicas o financieras de las cuales después podemos arrepentirnos. Argumenta que cuando “estamos felices” podemos ser demasiado generosos y esto, como sabemos, puede tener consecuencias en el futuro. Lo mismo, si estamos enojados. Si uno tiene un mal día, es muy probable que inducido por esto, tome una decisión financiera incorrecta.

Por eso, ¿Cómo influyen las emociones en la forma en que las personas deciden en el corto plazo? ¿Es esto directamente proporcional?. Es decir. Si estoy enojado ¿Dejo pasar buenas oportunidades y si estoy alegre, paso por alto los malos resultados?

La sospecha la confirmaron una serie de experimentos sencillos que veremos a continuación. Sin embargo una de las conclusiones a la que llegó el autor, tiene que ver con que el problema de la toma de decisiones basadas en la reacción emocional es que estas acciones influyen por mucho más tiempo que las circunstancias en que ellas se tomaron. Lo que demuestra el estudio es que después de que pasa el momento en el cual se tomó la decisión, esta dura mucho más tiempo de lo recomendable, ya que mentalmente nos cuesta modificar decisiones, porque suponemos que en el momento en que fueron tomadas, se analizaron correctamente. Cuando nos enfrentamos a una situación, nuestra mente busca un precedente entre nuestras acciones pasadas sin tomar en cuenta si la decisión fue realizada bajo un contexto emocional que influía, o no. Esto significa que seguimos repitiendo nuestros errores, incluso cuando nos hemos calmado.

Para probar la idea decidieron formar dos grupos. A un grupo lo hicieron “enojar” mostrándole un corto de cinco minutos en donde un jefe arrogante le hace la vida imposible a un arquitecto al cual despide y este en venganza rompe las maquetas de la empresa, y al otro grupo, le mostraron un capítulo de Friends. Almo mucho mas agradable y placentero.

Inmediatamente después de la proyección, los dos grupos participaron en un juego económico clásico conocido como el juego del ultimátum, en que un remitente (el autor) tiene 20 dólares y ofrece al receptor (uno del grupo de prueba) una parte de ese dinero. Algunas ofertas son justas, incluso repartir en mitades, mientras que otras son menos justas (se les da 5 dólares y el profesor se quedaba con 15). El receptor puede aceptar o rechazar la oferta. Pero si rechaza la oferta, nadie recibe el dinero.

¿Qué tendría que pasar? La economía racional predice que las personas, como seres racionales, tendrían que aceptar cualquier oferta de dinero antes que rechazarla y quedarse sin nada. Sin embargo, la economía conductual muestra que las personas prefieren gastar dinero para castigar a alguien que realiza una oferta injusta. Por eso, los resultados siguieron la lógica de la economía conductual, y lo más sorprendente fue que en el caso del grupo “enojado” el efecto se amplió.

Los “enojados” rechazaron muchas más ofertas que quienes vieron “Friends”, aunque el contenido del corto no haya tenido nada que ver con la oferta. En conclusión, así como una fuerte discusión en su hogar puede estropearle el día a cualquiera, también aumenta las posibilidades de que envíe un email agresivo a alguien que puede perjudicarle la carrera o tome una mala decisión financiera. De igual manera ver una película irritante llevó a las personas a rechazar una oferta injusta con mayor frecuencia, aun cuando la oferta, no fue la causante de su estado emocional.

La investigación continúo cuando las emociones causadas por la película ya no eran un factor influyente. Se planteó el mismo juego con los participantes y los “irritados” volvieron a rechazar mucho más ofertas. ¿Qué pasó?. Estaban evocando los recuerdos de las decisiones tomadas antes, bajo la influencia del enojo.

Conclusión. Constantemente estamos tomando decisiones para tratar de ser libres financieramente, sin embargo no son pocas las veces que hemos cometidos errores por dejarnos influenciar por nuestras emociones de corto plazo, sean estas positivas o negativas. Tengamos presente que por sentirnos “felices” podemos hacer acuerdos que nos perjudiquen a largo plazo. Lo mismo a la inversa. Por eso hay que tomarse el tiempo necesario y analizar más de una vez aquellas decisiones de corto plazo que busquen resultados a mediano y largo plazo. No hay que precipitarse. Primero hay que aplacar las emociones. Sus finanzas se lo agradecerán!

08 noviembre 2013

La Paradoja de Easterlin y La Economía de la Felicidad.

En 1974 el economista Richard Easlerlin publicó un estudio que contradijo la teoría económica mayoritariamente aceptada, que decía que dentro de un país dado, la gente con mayores ingresos tiene una mayor tendencia a afirmar que es más feliz.

Cuando Easlerlin comparó los resultados de varios países, el nivel medio de felicidad que las personas dijeron poseer, no varió prácticamente, al menos en los países en los que las necesidades básicas están cubiertas en la mayor parte de la población. De manera similar, y aunque los ingresos por persona han aumentado de manera significativa en los últimos años 30 años en el mundo desarrollado, el nivel de felicidad reportado por los ciudadanos no ha mostrado una tendencia de cambio homogénea.

Esto sucede porque, como descubriera después el premio Nobel de economía y creador de la economía conductal, Daniel Kahneman, existe en las personas lo que se llama “El umbral de la riqueza”; El umbral de la riqueza remarca que la felicidad no es directamente proporcional a mayor cantidad de dinero. A partir de cierto numero, tener mas dinero no lo hace a uno más feliz, si ya están cubiertas las necesidades básicas.

¿Cuál es este numero mágico?. El estudio señala que en USA serian alrededor de los USD 75.000 anuales.

Haciendo un paralelismo con Argentina, podemos calcular que serían alrededor de $60.000 pesos mensuales.

¿Porque este es el numero de la felicidad?

Por que como estudió Easlerlin, después de tener la necesidades básicas cubiertas, tener mas dinero no es proporcional a mayor felicidad.

Como vimos, haciendo el calculo en Argentina, con $60.000 se puede vivir mas que bien, por lo tanto después de ese nivel, la felicidad no aumentaría mas de lo que aumenta cuando se llega a ese nivel. ¿Por qué sirve llegar a ese numero, si uno después no lo puede disfrutar?

Por eso está en auge en los últimos tiempos, lo que se conoce como la economía de la felicidad, que habla de esto. De la felicidad de las personas por sobre el dinero, después de ciertas necesidades cubiertas (vale la aclaración!)

¿Que descubrió esta rama de la economía conductal?

Según el paper “Macroeconomics of Happiness", escrito por Rafael Di Tella (Harvard Business School), Robert McCulloch (LSE) y Andrew Oswald (Univ of Warwick) en septiembre de 2001, los autores descubrieron que hay otros factores, mas allá del dinero, que causan felicidad o infelicidad, como por ejemplo:

- Los individuos que tienen 3 o más hijos son aproximadamente “tres veces” menos felices que los que tienen uno solo.

- Los hombres son menos felices que las mujeres, y la felicidad tiene, con respecto a la edad, una forma de U.

- El estudio demuestra que los desempleados son personas menos felices que los empleados.

- Que cuanto más alto sea el nivel de ingreso en el que uno se encuentra, más feliz se es, hasta que se cubren la necesidades básicas. Es decir, el efecto que el PBI per cápita produce sobre el bienestar de las personas es creciente y positivo, sin embargo estos efectos a medida que crecen van perdiendo fuerza relativa, ya que los individuos se van acostumbrando a este bienestar.

- El desempleo afecta a la felicidad y satisfacción no solo de la persona que de hecho pierde el trabajo, sino también de las personas que no lo pierden. Esto se podría interpretar, argumentan los autores, como el efecto de un “miedo”, de los empleados, a perder su puesto.

- Que quienes tienen muchos amigos son más felices de aquellos que no, al igual de aquellos que viven con una pareja estable,

- Quienes gozan de buena salud y tienen presión sanguínea baja, son más propensos a ser más felices

- Hacer el amor al menos una vez por semana y dedicar mas tiempo a actividades solidarias, favorece a la felicidad mas que el dinero, al igual que tener una buena relación con los hijos, y un trato cordial con la gente.

- También se comprobó que el desempleo es mucho más costoso que la inflación en términos de felicidad (algo que se creía que era al revés).

- Los académicos que se dedican a la felicidad descubrieron también que tiene mucho más rédito en materia de bienestar emocional gastar dinero en "experiencias" (viajes, ir al cine, cenar con amigo, etc) que en "bienes" (un auto, un reloj, ropa, etc.).

¿Es correcta la obsesión de la humanidad por maximizar el progreso material?.

Por esto, no cabe duda que el estudio de Easterlin plantea estas dificultades, pero más allá de ellas, lo que pone de manifiesto la citada paradoja es que la economía, por sí misma, no puede garantizar la felicidad del hombre, sino que se requiere de otros fines y discursos.

Esto también va en sintonía con los empleos y con aquellas compañías que no solo ofrecen bonos económicos como recompensa a sus empleados.

En definitiva, un deseo infinito de felicidad no se compra con un montón de ceros. En este punto coinciden perfectamente la filosofía clásica y la economía moderna. Uno podría tenerlo todo, ser dueño de medio mundo y, no por ello, experimentar en sus adentros la felicidad.

Con esta paradoja, se desmorona la idea de que la posesión de bienes materiales es igual a felicidad. A pesar de ello, parece que en la vida cotidiana es imposible sustraerse a este sofisma de la mentalidad que nos quiere imponer el consumismo.

Es fácil constatar que las jóvenes generaciones poseen más bienes materiales que sus padres y abuelos a su edad y, sin embargo, se manifiestan, por lo general, como más aburridas e insatisfechas. Las compañas pugnan por estos principios, porque de ellos viven. Vende felicidad asociada a un ascenso económico que pocas veces es conseguido

La economía ha tardado más de un siglo en asimilar la convicción que la infelicidad del hombre no se reduce a la ausencia de bienes materiales, ya que una persona puede gozar de un bienestar material e incluso emocional, pero ello no significa, necesariamente que sea feliz. La felicidad no se puede identificar con el bienestar que procuran los bienes materiales y el equilibrio emocional.

Esta obsesión por las cosas, este anhelo de consumir indefinidamente es una fuente permanente de infelicidad y en un espiral que no tiene fin.

16 octubre 2012

El Monedero - La psicoeconomía del dólar.

Hace unas semanas hablamos de los nuero.economistas. Hace bastante ya hablamos de la economía conductal.

Acá presentamos una entrevista a Martín Tetaz. Muy interesante. Muy practico y facil de entender.

29 noviembre 2011

Anatomía de la codicia

Transcribimos un artículo que nos dejó Eduardo en los comentarios de la película "Margin Call". Sumamente interesante para pensar sobre la codicia y la felicidad. Sobre esto ya hemos hablado algo acá y acá.

- Por incoherente y absurdo que parezca, cuanto más progreso económico desarrolla una sociedad, más infelices suelen ser los seres humanos que la componen. De ahí que algunos de los países más ricos del mundo, como Suecia, Noruega, Finlandia y Estados Unidos, cuenten, paradójicamente, con las tasas de suicidio más elevadas del planeta. En el mundo, un millón de seres humanos se quitan la vida cada año. Y al menos otros 15 millones lo intentan sin conseguirlo.

La codicia nace de una carencia. Es falso que podamos rellenar ese vacío con un materialismo basado en el consumo

Haciendo caso omiso a la incómoda verdad que se esconde detrás de estas estadísticas, la mayoría de naciones están adoptando las creencias y los valores promovidos por el estilo de vida materialista y deshumanizado imperante en la actualidad. Es la “globalización”, un proceso por el cual el sistema de libre mercado, guiado por el obsesivo e insostenible afán de crecimiento económico de las corporaciones, está dificultando a los seres humanos desarrollar el altruismo y alcanzar la plenitud.

LA SOCIEDAD DEL MALESTAR

“El crecimiento económico del sistema capitalista se sustenta gracias a la insatisfacción de la sociedad” (Clive Hamilton)

Como consecuencia de la epidemia de malestar y sinsentido que padecen muchos seres humanos, en el ámbito de la investigación universitaria ha nacido una nueva especialidad profesional: el comportamiento económico, que estudia la influencia que tiene la psicología sobre la economía y ésta sobre la actitud y la conducta de individuos y organizaciones. Entre otros expertos, destaca el economista norteamericano George F. Lowenstein, cuyo nombre aparece en algunas quinielas como candidato a recibir el Premio Nobel de Economía a lo largo de la próxima década.

En el escenario socioeconómico actual, ¿es el sistema capitalista el que nos condiciona para convertirnos en personas competitivas, ambiciosas y corruptas, o somos nosotros los que hemos creado una economía a nuestra imagen y semejanza? ¿Qué viene antes: el huevo o la gallina? De las tesis formuladas por Lowenstein se desprende que en este caso el huevo es la gallina. Es decir, que nuestra incapacidad de ser felices nos ha vuelto codiciosos, convirtiendo el mundo en un negocio en el que nadie gana y todos salimos perdiendo. Y en paralelo, el sistema monetario sobre el que se asienta nuestra existencia dificulta y obstaculiza la ética y la generosidad que anidan en lo profundo de cada corazón humano.

Pero entonces, ¿qué es la codicia? ¿De dónde nace? ¿Adónde nos conduce? Etimológicamente procede del latín cupiditas, que significa “deseo, pasión”, y es sinónimo de “ambición” o “afán excesivo”. Así, la codicia es el afán por desear más de lo que se tiene, la ambición por querer más de lo que se ha conseguido. De ahí que no importe lo que hagamos o lo que tengamos; la codicia nunca se detiene. Siempre quiere más. Es insaciable por naturaleza. Actúa como un veneno que nos corroe el corazón y nos ciega el entendimiento, llevándonos a perder de vista lo que de verdad necesitamos para construir una vida equilibrada, feliz y con sentido.

LA CORRUPCIÓN DEL ALMA
“La riqueza material es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da” (Arthur Schopenhauer)

Últimamente se ha hablado mucho del presidente del Palau de la Música, Fèlix Millet, al que se le acusa de haber robado 10 millones de euros. O del multimillonario Bernard Madoff, considerado un brillante gestor de inversiones y filántropo hasta que un día confesó a sus hijos Andrew y Mark que su vida era “una gran mentira”. El imperio económico que había construido a lo largo de las últimas décadas se sustentaba en la codicia, la estafa y la corrupción.

Tras ser arrestado y procesado, Madoff fue condenado el 29 de junio de 2009 a 150 años de cárcel por ser el responsable del mayor fraude financiero de la historia, cifrado en más de 35.000 millones de euros. ¿Qué motiva a un hombre que lo tiene todo a querer más? ¿Por qué tantas personas se vuelven corruptas, mezquinas y perversas al alcanzar el poder?

Para muchos psicólogos, personas como Madoff o Millet representan la punta del iceberg de uno de los dramas contemporáneos más extendidos en la sociedad: “la corrupción del alma”. Así se denomina la conducta de las personas que se traicionan a sí mismas, a su conciencia moral, pues en última instancia todos los seres humanos sabemos cuándo estamos haciendo lo correcto y cuándo no. Y es que para cometer actos corruptos, primero tenemos que habernos corrompido por dentro. Esto implica marginar nuestros valores éticos esenciales –como la integridad, la honestidad, la generosidad y el altruismo en beneficio de nuestro propio interés.

RICOS FUERA, POBRES DENTRO
“Nada que esté fuera de ti podrá nunca proporcionarte lo que estás buscando” (Byron Katie)

Según las investigaciones científicas de Lowenstein, cuando las personas son víctimas de su codicia entran en una carrera por lograr y acumular poder, prestigio, dinero, fama y otro tipo de riquezas materiales. Quienes cruzan la línea una vez, tienden a cruzarla constantemente. Las personas codiciosas se engañan a sí mismas; siempre encuentran excusas para justificar sus decisiones y actos corruptos. El hecho de que los demás lo hagan ya es suficiente para hacerlo. Sin embargo, la sombra de su conciencia moral les persigue de por vida.
Una vez ascienden por la escalera que creen que les conducirá al éxito y, en consecuencia, a la felicidad, comienzan a ser esclavas del miedo a perderlo todo. De ahí que se vuelvan más inseguras y desconfiadas, invirtiendo tiempo y dinero en protegerse y proteger lo que poseen. Y no sólo eso. Se sabe de muchos casos en los que las personas codiciosas terminan aislándose de los demás, con lo que su grado de desconexión emocional aumenta y su nivel de egocentrismo se multiplica.

Por eso muchos intentan compensar su malestar con el placer y la satisfacción a corto plazo que proporciona la vida material. Para conseguirlo necesitan cada vez más dinero, lo que les lleva, en algunos casos, a cometer estafas en sus propias organizaciones, tal y como hicieron Madoff y Millet. Según la consultora Deloitte, “más de seis de cada 10 fraudes empresariales se cometen desde dentro”. Muchos se planean en los despachos de la cúpula directiva. Que la corrupción se haga pública, es otra historia.

En palabras de Lowenstein, “la codicia es una semilla que crece y se desarrolla en aquellas personas que padecen un profundo vacío existencial, sintiendo que sus vidas carecen de propósito y sentido”. Tenemos de todo, pero ¿nos tenemos a nosotros mismos? La codicia nace de una carencia interior no saciada y de la falsa creencia de que podremos llenar ese vacío con poder, dinero, reconocimiento y, en definitiva, con un estilo de vida materialista, basado en el consumo y el entretenimiento.

LA FILOSOFÍA DE LA ‘NO NECESIDAD’
“Lo que nos hace ricos o pobres no es nuestro dinero, sino nuestra capacidad de disfrutar” (Víctor Gay Zaragoza)

Un hombre de negocios pasaba sus vacaciones en un pueblo costero. Una mañana advirtió la presencia de un pescador que regresaba con su destartalada barca. “¿Ha tenido buena pesca?”, le preguntó. El pescador, sonriente, le mostró tres piezas: “Sí, ha sido una buena pesca”. El hombre de negocios miró al reloj: “Todavía es temprano. Supongo que volverá a salir, ¿no?”.

Extrañado, el pescador le preguntó: “¿Para qué?”. “Pues porque así tendría más pescado”, respondió el hombre de negocios. “¿Y qué haría con él? ¡No lo necesito! Con estas tres piezas tengo suficiente para alimentar a mi familia”, afirmó el pescador. “Mejor entonces, porque así usted podría revenderlo”. “¿Para qué?”, preguntó el pescador, incrédulo. “Para tener más dinero”. “¿Para qué?”. “Para cambiar su vieja barca por una nueva, mucho más grande y bonita”. “¿Para qué?”. “Para poder pescar mayor cantidad de peces”.

“¿Para qué?”. “Así podría contratar a algunos hombres”. “¿Para qué?”. “Para que pesquen por usted”. “¿Para qué?”. “Para ser rico y poderoso”. El pescador, sin dejar de sonreír, no acababa de entender la mentalidad de aquel hombre. Sin embargo, volvió a preguntarle: “¿Para qué querría yo ser rico y poderoso?”. “Esta es la mejor parte”, asintió el hombre de negocios. “Así podría pasar más tiempo con su familia y descansar cuando quisiera”. El pescador lo miró con una ancha sonrisa y le dijo: “Eso es precisamente lo que voy a hacer ahora mismo”-.

FUENTE: Diario El Pais

20 noviembre 2011

Sutilezas de psicología para atenuar el costo político de las medidas

La economía conductal es la rama de que mas me interesa de la economía. Hemos hablado de esto en muchas oportunidades.

En este
interesante articulo de Sebastian Campanario se muestra las pequeñas sutilezas que utilizó el gobierno para presentar los aumentos de los servicios públicos.

16 agosto 2010

Menos Cosas, Mas Felicidad!

Nos han pasado un excelente artículo del NY Times escrito por Stephanie Rosenbloom sobre una nueva rama de la economía de comportamiento, que estudia en este caso la relación entre el consumo y la felicidad, y como la vieja receta de que el que más tiene es más feliz, está comenzando a presentar algunas grietas.

Solo vamos a escribir un resumen del articulo de lo que para nosotros es lo más importante.

- Bajo la idea incorrecta que uno es feliz cuanto más cosas tiene, algo habíamos hablado acá sobre esto ya, la nueva rama dice que al tener menos cosas, se tienen menos deudas y menos gastos, y que al tener menos deudas, uno puede trabajar menos y por ende, dedicar mas tiempo a lo que uno realmente le gusta.

- Estudios sobre consumo y felicidad indican que la gente es más feliz cuando gasta dinero en experiencias que cuando lo hace en objetos materiales, cuando disfruta lo que planea mucho antes de comprarlo y cuando deja de tratar de superar a sus vecinos (
algo que ya vimos acá).

- La eficiencia emocional del dinero, hoy evalúa como extraerle al dinero que tenemos, la mayor felicidad posible, en vez de pensar que necesitamos mas dinero para ser más felices.

- Los problemas financieros de los últimos años están mostrando que la gente está volviendo a las cosas simples de la vida, como la familia y el hogar.

- La gente se está dando cuenta que no necesita todos los bienes materiales que tiene, ya que es más placentero e interesante crear recuerdos nuevos.

- Las consultoras de marketing están trabajando en vincular a las personas con momentos en vez de vincularlos con objetos, porque la gente hoy no quiere perder la conexión con sus amigos, con su familia y con la experiencia que esto le representa.

- Hoy se prefiere gastar mas en ocio y en servicio para fortalecer los vínculos sociales, ya que estos a su vez, lo hacen a uno sentirse más feliz.

- Pagar por experiencias proporciona una felicidad más duradera, porque el recuerdo dura mas que cuando se compra un bien material.

- La felicidad provocada por la compra de bienes dura poco. Nos acostumbramos rápido. Pasa de ser novedad a algo habitual. Por eso para reducir esto, varios estudios recomiendan comprar muchas cosas pequeñas y más gratificantes, en ves de una grande. Lo mismo para las vacaciones. En lugar de tomarse 15 días juntos, es preferible varios fines de semana largos.

- “Las cosas que nos formaron para pensar que nos hacen felices, como tener una auto nuevo cada dos años y comprar lo que está de ultima moda, en realidad no nos da felicidad”

- “la única característica que tienen en común todas las personas que son felices es el hecho de tener relaciones fuertes”

- Se está llegando a la conclusión que la riqueza interfiere con la capacidad de la gente de disfrutar experiencias positivas

¿Qué piensan? ¿Es solo una moda pasajera producto de la crisis o una nueva rama del pensamiento “post consumismo”?

11 agosto 2010

Lo que aquí es norma, afuera no se concibe

Un muy interesante articulo pudimos leer en La Nación hace un par de días sobre la idiosincrasia de los Argentinos en ciertos aspectos financieros.

Estos fueron:

1- Inflación de dos dígitos:

Ya nos acostumbramos a esto y ni siquiera sabemos lo
perjudicial que es. Ausencia de créditos y falta de previsión en las inversiones son algunos de los aspectos que no tenemos en cuenta. A lo que habría que agregarle la licuación de los activos (bonos) que resguardan (ANSES) nuestra jubilación futura.

2 - Pensar en verde: Como consecuencia de lo anterior (perdida de poder adquisitivo con nuestra moneda) es que los argentinos pensamos en dólares constantemente, lo que no está mal, ya que el BCRA no hace lo que tiene que hacer.


3 - La economía cash: Todo va en la misma dirección.
Desconfianza en el sistema financiero, altos costos transaccionales y una economía en negro, producto de falta de reglas claras, nos llevan a esto.

4 - Los ahorros en el colchón: ¿Alguna duda al respecto? Con un sistema financiero endeble, una política económica de años en donde no se protege el poder de la moneda ni se respetan los contratos, es esperable que la gente recurra a esto. ¿Qué otra cosa se puede hacer, si no se tienen los conocimientos financieros adecuados?.

5 - La falta de crédito: Con una
inflación de mas del 20% y por la inseguridad jurídica en la que estamos inmersos, nadie deja dinero en los bancos, y por ende los bancos no pueden otorgar créditos. Aparte la inflación distorsiona las tasas.

¿Es sorprendente no? Pero a la vez bastantes sensatos muchos de estos puntos por la inseguridad jurídica que tenemos en el país y la falta de reglas claras de juego con respecto a las políticas económicas que se vinieron utilizando a lo largo de las últimas décadas. Estos dos puntos, después de años, hacen que los argentinos tengamos conductas particulares en ciertos aspectos que tienen que ver con nuestra relación con el dinero, ahorro e inversiones.

Es un circulo vicioso en el cual estamos inmersos casi sin darnos cuenta. ¿Lo peor?. Es que nos estamos acostumbrando a esto, con todas las consecuencias que trae.

06 septiembre 2009

Hombre o Mujer: ¿Quién es mejor inversionista?

En la guerra de los sexos, uno de los frentes de disputa más activos es el manejo del dinero y, en concreto, de las inversiones.

Según sostienen estudios de la
economía conductal, en termino generales los inversores hombres a la hora de tomar decisiones financieras son más analíticos y están dispuestos a tomar mayores riesgos. En cambio las mujeres, al no pretender rendimientos exagerados de un día para el otro y valorar mas el largo plazo, tienen un mejor promedio en el rendimiento de su cartera de inversiones.

Esto demuestra que sin duda, los hombres son más
propensos a tomar riesgos y a sobrestimar su capacidad para tomar las mejores decisiones (de inversión o cualquier otro tipo) y que las mujeres priorizan el largo plazo. ¿Esta mal esto? De ninguna manera, cada uno tiene su estrategia. Pero entonces ¿Quien es mejor?. La única manera para determinar esto y que el debate no se torne interminable, es definir primero que se entiende por "un buen inversionista".

Los expertos consideran que un buen inversionista, como mínimo, tiene que tener las siguientes características:


Paciencia: Invertir en renta variable sólo es rentable con horizontes largos, ya que sólo así se puede bajar de forma importante el riesgo sistemático y minimizar el impacto de las comisiones.

Diversificación: Cualquier inversionista patrimonial debe invertir su dinero en diferentes tipos de activos, de tal forma que los imponderables de uno sean compensados por las gratas sorpresas en otro

Humildad: Incontables estudios confirman que es muy raro que alguien le gane al mercado de forma consistente.

¿Entonces? Como los estudios indican que los hombres realizan un 45% más de transacciones bursátiles que las mujeres, esto se refleja en retornos netos inferiores ya que se generan muchos mas gastos en comisiones. Por eso las mujeres, gracias a su humildad y paciencia, resultan mejores inversores que los hombres en el largo plazo.

Igualmente, los mismos estudios indican, que esto no quiere decir que las mujeres sean mejores a la hora de elegir acciones u otro tipo de activos, porque descontando comisiones, ambos grupos obtienen resultados similares y ninguno logra ganarle al mercado.

Entonces ¿Son mejores las mujeres?. Es una victoria entre comillas, porque ellas caen menos en la trampa de la especulación a corto plazo, y como es casi imposible ganarle al mercado, paga mas ser cauteloso, aunque sea mas aburrido.

También está demostrado que los hombres, por un margen grande, sostienen que ellos son los mejores inversionista que las mujeres y, curiosamente, una mayoría importante de mujeres también considera que los hombres son mejores inversionistas que ellas, porque aparentan entender más de las opciones de inversión y están más dispuestos a tomar riesgo. ¿Raro no? Las mujeres obtienen mejores rendimientos pero consideran mejores a los hombres...

29 julio 2009

El Planeta de los Simios

En este post continuaremos hablando sobre el comportamiento irracional de los inversores a través del razonamiento psicológico y de cómo el humano a lo largo de la historia continúa una y otra ves cometiendo los mismos errores.

Como vimos muchas veces, la rama de la economía relacionada a la psicología llamada
economía conductal, cree que la hipótesis de la eficiencia del mercado y de los inversores racionales, que dominaron la economía neoclásica durante décadas, debería ser guardadas en el ropero.

Algunos de estos economista, como James Montier, sostienen que el humano está preparado para sobrevivir en la selva pero no para optimizar sus inversiones. En su libro publicado en 2003
“Behavioural Finance: Insights into irrational minds and markets” escribe una lista de máximas y consejos para evitar caer en las trampas e ilusiones del mercado.

Una de esas máximas dice que las personas “saben menos de lo que creen que saben”. Esto se refiere a una de las conductas irracionales mas observadas por psicólogos y economistas en los mercados financieros, que es el optimismo y la confianza exagerados, basados en una ilusión falsa de conocimiento y control.

También él considera que la gente cree que más información implica necesariamente mas certeza en los pronósticos, pero esto no es tan así. Mas información no es sinónimo de buena información, y para llegar a una predicción aceptable lo que importa es como se usan los datos disponibles. ¿Por qué? Porque esto hace pensar que se pueden controlar variables impredecibles. Hay experimentos que muestran que la gente paga mas por un boleto de lotería que contiene números que se pueden elegir que por uno que tiene números al azar, sin ser esta una razón cierta que haga que las probabilidades de ganar la lotería aumenten.

Otro de los errores más comunes es lo que se llama “sesgo hacia el conservadurismo” en donde una vez que el inversor define una posición –en base a un determinado pronostico-, se aferra a ella con fuerza, siendo muy difícil que la cambie. Si en algún momento decide cambiar, a menudo lo hace lentamente y más tarde que lo que un analista racional sugeriría. ¿Cómo se soluciona esto? Utilizando Stop loss.

¿Otro error común? El “sesgo a la confirmación”, que es cuando se tiende a prestarle atención solo a aquella información que confirma la postura que se adoptó frente a una inversión, y a desestimar aquella que no lo hace. Esto se soluciona escuchando a las personas que no están de acuerdo con uno, lo que quizás haga que la posición tomada no tenga sentido.

Este tipo de análisis contradice la
teoría neoclásica que supone que las personas son racionales y aprenden de sus propios errores. La economía del comportamiento desafiá esta idea, ya que en lo que hace a las decisiones de mercado, se tiende a creer que cuando se gana se debe a la habilidad de uno como inversor, y cuando se pierde, se culpa a la mala suerte o al contexto. En consecuencia, no se aprende de los errores, precisamente porque no son percibidos como tales.

El
comportamiento en manada, propio de la burbujas y ya visto anteriormente en otro post, es un clásico que confirma ésta teoría. Montier con respecto a esto dice que las personas, después de que los sucesos ocurren, dicen que era obvio que esto ocurriera. Es decir, con la evidencia post-suceso, todo era previsible.

Para terminar podemos citar dos sucesos recurrentes que ocurren también en los mercados financieros. El primero es el efecto “fin de mes”, por el cual inexplicablemente, al mercado le va mejor en los días que se cambia de mes que en el resto. El segundo se llama efecto “fin de semana” en donde los lunes, nadie sabe bien por qué, los mercados tienden a comportarse peor que en el resto de los días.

¿
Darwin nos habrá contado toda la verdad, o se habrá llevado algo a la tumba?

24 junio 2009

La Física y las Finanzas

A mediados de los años ochenta, en plena era los yuppies de Wall Street, comenzaron a ingresar a los más prestigiosos bancos de inversión una serie de jóvenes recibidos de físicos.

¿Y que tenían que ver los físicos con las finanzas? Hasta eso momento casi nada, pero al algún tiempo después mucho,
quizás demasiado.

Emanuel Derman, fue uno de estos jóvenes que en 1985 ingresó a Goldman Sachs en donde paso 17 años de su vida para después formar su propia consultora de riesgos, Prisma Capital Partners. Es autor del libro”Mi vida como quant: Reflexiones sobre física y finanzas” en donde reconoce que lo que hacen ellos no es del todo ciencia, ya que mientras en la física algún día puede haber una Teoría del Todo, en la finanzas o en las ciencias sociales, en cambio, si se tiene suerte en algún momento existirá una teoría útil para algo, mientras tanto, las matemáticas pueden volver a los mercados totalmente irracionales.

Él, como muchos otros, fueron los pioneros en la investigación de las
finanzas cuantitativas. Como consecuencias de esto, era que se los conocía como “quants”.

Ellos, mediante complejos programas informáticos y a pesar del colapso de los mercados y de éste tipo de análisis, buscan cualquier irregularidad que tengan los mercados para poder sacar una ventaja o proteger sus portfolios eliminado cualquier tipo de riesgo.

El
Dr. Merton y el Dr. Scholes obtuvieron el Nobel de Economía en 1997 por el modelo de opciones bursátiles, en donde descubrieron como crear precios y cobertura para las opciones de forma tal que la ganancia parecía garantizada. Como consecuencias de esto, un año después fueron parte del Fondo de Cobertura Long Term Capital Management (LTCM) que dos años después quebró y tuvo que ser rescatado por el gobierno, tirando por la borda las teorías del riesgo sistemático acotado y de las ganancias aseguradas.

David X. Li, fue otros de los físicos obsesionados por la sistematización del riesgo, como muy bien se explica en el Blog Salmón.

Después de ver lo que esta pasando en los mercados financieros y de poderse comprobar como todas las teorías matemáticas que auguraban que los riesgos se podían eliminar y que los mercados son eficientes, ¿no es hora ya que los físicos se retiren de Wall Street y vuelvan al departamento de física y que la banca de inversión vuelva a ser un lugar confiable y no un laboratorio de teorías abstractas?.

20 marzo 2009

Locura Masiva

Mientras atravesamos la crisis financiera actual y vemos como todo instrumento y activo financiero esta bajo presión -a excepción del bono del tesoro norteamericano-, no podemos dejar de pensar en todas las crisis que vivió la sociedad moderna hasta el momento.

¿Cómo puede ser posible que un mundo cada vez mas sofisticado no haya aprendido nada desde la primera crisis moderna, la crisis de los tulipanes holandeses en 1630?

Mirando en retrospectiva cada una de aquellas crisis, hoy éstas parecen muy predecibles. Aquellas crisis, al igual que esta última, estuvieron precedidas por años de excesos especulativos, por innovaciones financieras que se salieron de control –o que no se quisieron controlar- y por subas espectaculares de activos que hoy parecen increíblemente irreales.

Algún día seguramente veremos en los libros de historia lo inevitable que era esta crisis debido a la alta especulación financiera que provocó la suba en el precio de los activos inmobiliarios, y parecerá tan absurdamente obvia a generaciones futuras como a nosotros nos parece la crisis de
South Sea.

Pero a pesar de la historia y a pesar que desde hace por lo menos 3 años ya algunos analistas preveían que los precios de los inmuebles estaban inflados volvemos a caer en otra crisis financiera derivada de una burbuja ¿Por qué la mayoría de las personas, analistas y autoridades no les prestaron atención?, ¿Acaso no hemos aprendido nada de la historia?.

La ciencia, según varios científicos, es una disciplina que crece acumulativamente. El conocimiento previo no se hace a un lado, se utiliza como cimiento para continuar aprendiendo. Sin embargo parecería que en las finanzas esto no es tan así.

En el manejo del dinero, varios estudios de la economía conductista, también comprobaron que no solo es la parte analítica del cerebro la que se encarga del dinero, sino que también hay una parte instintiva y emocional que influye de manera notoria en la toma de las decisiones. El proceso financiero es cíclico, por lo tanto algunas personas aprenden de sus experiencias pasada –y/o ancestrales-, mientras que otras siguen cometiendo los mismos errores. Lo mas notable de esto es que, no solo les ocurre a los pequeños inversionistas, sino que también les ocurre a los grandes banqueros de inversión –quizás sesgados por sus altos bonos de fin de año-.

Con respecto al riesgo, otros estudios dicen que cuando los tiempos son buenos, la percepción del riesgo se reduce. Por lo tanto cuando se estaba en medio de la burbuja inmobiliaria, era difícil no creer que el precio de estos activos iban a subir constantemente, aun cuando la parte analítica del cerebro decía que esto no podía suceder infinitamente. La euforia se apodera de los inversores imaginando que esto nunca va a concluir. En Argentina vivimos algo parecido en Marzo del 2008 con el precio de la Soja, en donde se pensaba que el precio seguiría en U$D 600 la tonelada infinitamente.

De igual manera, cuando los tiempos son malos, el miedo y la aversión al riesgo se apoderan de los inversores que no ven ni siquiera un minúsculo signo de reversión y esperanza. Esto hace tomar decisiones de protección mas allá de lo convencional, ocasionando una corrida hacia la baja que no termina beneficiando a nadie.

La historia, como vimos, la mayoría de las veces no ayuda a mejorar las decisiones de inversión. Los impulsos humanos, sumados a la codicia y el miedo, hacen que los inversores
sigan a la multitud pensando que esta vez será diferente, que un nuevo orden económico se esta por formar y que esto durará para siempre, en lugar de comprender que nunca lo es y que siempre indefectiblemente, comentemos los mismos errores.

16 febrero 2009

El Nivel de Gastos y Freud

Observando como los gobiernos, ante la crisis mundial por la que estamos atravesando, implementan políticas de gastos e intervención Estatal en las entidades financieras para tratar de contrarrestar las implicancias que esta crisis conlleva, analizaremos como reacciona la psicología cuando esto sucede.

Para esto usaremos a la
teoría economía del comportamiento o conductista, que nos puede dar una respuesta a la inquietud planteada, ya que esta rama de la economía utiliza parte de la psicología para analizar comportamientos económicos que contradicen las teorías básicas de la racionalidad al decir, entre otras cosas, que los individuos tienen dificultades para planificar económicamente a largo plazo y que al moverse en manadas, muchas veces toman decisiones que afectan su propio interés económico.

La teoría monetarista, que indica que el Estado no debe intervenir en las decisiones de mercado porque supuestamente él mismo mercado lo arregla todo por si solo, y que fue aplicada durante los últimos 20 años, esta ahora siendo refutada a raíz de la crisis económica por la que están atravesando los países centrales, causada justamente por la falta de controles en la regulación de los derivados financieros. Debido a esto es que sale a flote la teoría de Richard Thaler, profesor de la Universidad de Chicago, que dice que el Estado debería tener una actitud paternalista y libertaria al mismo tiempo, sin que esto sea contradictorio en sí mismo, como muchos nos quieren hacer creer, ya que la economía del comportamiento demostró que mayoritariamente los agentes económicos por si solos todos los días toman malas decisiones financieras. Por lo tanto ellos dicen que el Estado debería hacer políticas para corregir estos sesgos, mediante pequeños obstáculos y premios, pero sin prohibiciones, ya que quien quiera actuar “contra” su propio interés, pueda hacerlo.

El ejemplo más común respecto a las fallas ocasionadas por el
comportamiento de masas, se puede ver en la poca diversificación de activos que utilizan los individuos para invertir. Es notable ver como ante la diversidad de alternativas de inversión que hoy se tienen, las personas se abrumen ante tantas opciones y decidan invertir siempre -bajo criterios no racionales- en aquellos activos que les resultan mas familiares, aunque estos no resulten ser una alternativa rentable.

Sin embargo este tipo de teoría conductista tiene sus retractores, ya que muchos se preguntan ¿Cómo se puede garantizar que el Estado imponga reglas adecuadas para mitigar los efectos de la conducta humana, cuando esta compuesto por seres humanos con los mismos sesgos de conducta que el resto?. También el Nóbel
James M. Buchanan, no concuerda con la teoría paternalista del Estado, ya que él indica que las políticas publicas responden solo a los intereses privados de los funcionarios de turno, lo que hace que mayoritariamente no ayuden a resolver los problemas de la economía en general. Ejemplos sobran!

Por eso el debate con la economía tradicional es muy profundo y todavía hoy la teoría económica conductista no esta bien vista por los economistas tradicionales, a pesar de tener ya un premio Nóbel en su lista (
D. Kahneman). Básicamente la diferencia –¿miedo?- radica en que la teoría conductista puede dejar al desnudo muchas de las teoría clásicas, y esto puede tirar por la borda años de historia económica. Sin embargo es la teoría conductista la que trata de conjugar las dos teorías económicas centrales tratando de analizar como los estímulos del Gobierno para impulsar el consumo hacen reaccionar a la gente, y cuales serán las consecuencias que esto podría acarrear. ¿Están los Estados, ya completamente endeudados, en condiciones de regalar dinero mediante paquetes de ayuda? ¿Quién va a pagar estos paquetes? ¿Que tipo de inversores les prestarán dinero a Estados sobre-endeudados? ¿Qué pasa si los particulares y empresas no quieren utilizar los beneficios que se les otorgan?

En Argentina por lo pronto esta muy claro que los paquetes de ayuda de estos últimos meses serán pagados con los fondos quitados a los futuros jubilados con sus aporte a las AFJP, ¿y después? Seguramente una salvaje devaluación hará que el asalariado, una ves mas, sea el que pague las consecuencias.

Pensamos que el Estado puede, quizás, a corto plazo mitigar las conductas pesimistas de los ciudadanos mediante paquetes de ayuda pero ¿Puede el estado modificar la conductas de comportamiento financiero a largo plazo mediante paquetes de ayuda si esto puede afectar de manera permanente el balance de sus economía? ¿Hasta donde se pueden endeudar los estados, para modificar el comportamiento de sus ciudadanos, sin que esto afecte el
nivel de tasas?.

La historia indica, por lo que vimos en Japón durante los años noventa, que la tasa cero no hace que las personas quieran consumir mas cuando no lo desean. ¿Entonces?.

08 enero 2009

Mayor Oferta de Alquileres

A referencia de una nota publicada en el diario Infobae, haremos un pequeño análisis de la situación.

La nota dice que la oferta de departamentos en alquiler subió un 50%. ¿Qué quiere decir esto? Que hay una mayor cantidad de departamentos en alquiler que el año pasado. Pero la suba no es menor, ya que la nota habla de casi 50% mas de oferta en alquiler, algo impensado el año pasado para la mayoría, pero mirándolo con perspectiva, era de esperarse ante la gran cantidad de departamentos que se estaban construyendo.


¿Cómo se traduce esto en precios? Calculamos que al haber mayor oferta disponible, en principio, los precios no subirán y a lo largo del año es muy posible que incluso bajen. ¿Por qué? Porque con una economía entrando en recesión y por ende con menor nivel de empleo, la demanda de alquileres se contraerá. Por ende, a una oferta muy marcada hacia arriba y a una demanda estable o para bajo, el precio tendría que tender hacia abajo.

También es muy posible que esto traiga aparejado una baja en el precio de los inmuebles, ya que se estaría afectando la renta del bien para unos –los que puedan alquilar- y afectando el nivel de gastos para otros –debido a que los que no puedan alquilar, tendrán que, todos los meses, pagar los gastos de los inmuebles-.

Si calculáramos la renta histórica que tienen los inmuebles en alquiler en Argentina nos daremos cuenta rápidamente que hoy esa renta es la mitad. ¿Qué quiere decir esto? Que el precio de los inmuebles es el doble de lo que la gente puede pagar por ellos. Si históricamente los inquilinos podían pagar mensualmente el 1% del valor de la propiedad, hoy pueden pagar el 0.5%. Esto se traduce en que el precio de los inmuebles se alejo del salario de la población y esto trajo aparejado una menor renta. Como consecuencia de la mayor cantidad de unidades ofrecidas calculamos que los precios de las propiedades a causa de esto pueden bajar o para poder ser alquiladas tendrán que bajar su precio de alquiler, haciendo aun más baja su renta.

Otro punto importante es que todavía quedan mucho edificios a punto de terminar y muchas otros que se están comenzando a construir ¿qué sucederá cuando estos inmuebles entren al mercado sí el país continua debilitado económicamente?

Por ultimo y para conocer un poco mas sobre el comportamiento psicológico del inversor, la nota recalca que una de las razones por las cuales los propietarios de los departamentos los vuelcan al alquiler y no los venden, es que lo hacen porque no logran venderlos a los valores que pretenden y al no poder venderlos, buscan no tener que pagar los precios de mantenimiento.

El primer error financiero que no ven los propietarios es que en términos reales el no vender la propiedad porque nadie acepta el precio solicitado, no evita que la propiedad haya bajado de precio. Es un error muy común pensar que como la venta no se hace, el precio no bajo. Eso se llama
aversión a las perdidas (Kahneman y Tversky, 1979) o efecto disposición (Statman y Shefrin, 1985), que es no asumir las perdidas hasta que no se hacen efectivas, porque en el “mientras tanto” mentalmente se espera la recuperación del precio pretendido.

Aparte, al pensar todos los propietarios lo mismo, ocurre lo que estamos viendo, una avalancha de unidades en alquiler que no van a tener la demanda suficiente y que hace bajar la renta de las propiedades.

Esta es una de las decisiones más difíciles a la hora de invertir, el saber salir a tiempo o saber cuando una inversión no es como se esperaba y que ya no va rendir los frutos que se esperaban. La naturaleza optimista del ser humano muchas veces juega una mala pasada y no deja ver los problemas que la economía o el negocio en si pueden sufrir. La psicología humana no esta preparada para pensar que las cosas puedan salir mal y no se puede abandonar la esperanza de ganar dinero con una inversión especifica.

Quedarse estancado en una idea y no analizar el contexto es el segundo error. En estos momentos hay que moverse con rapidez y ver las señales que hacen cambiar la dirección del mercado. En este caso, vender hoy con una baja del 10% del precio, puede ser una ganancia a mediano plazo.

Con tiempo y de a poco veremos como algunos propietarios que no puedan alquilar sus propiedades por varios meses, irán asimilando los nuevos valores y comenzaran a vender sus unidades, y los que no, tendrán que acarrear con los gastos de mantenimiento de las unidades hasta que los valores, en algún momento, vuelvan a los precios pretendidos.

30 octubre 2008

Mover al Rebaño

En momentos como estos, en donde es difícil decidirse de que lado estar vamos a hablar sobre el comportamiento del rebaño, algo muy conocido en la teoría y por los expertos financieros, pero algo difícil de ver en la practica.

Este comportamiento tiene que ver principalmente en como se comportan los inversores ante los salvajes vaivenes de pánico o exuberancia que afectan a los mercados financieros cada vez que se produce alguna noticia económica o política sorprendente (baja o suba de tasas, salvatajes financieros, etc.).


Una y otra ves –y últimamente mas seguido- vemos como se producen invariablemente subas y bajas pronunciadas continuamente para una lado y para el otro. Ahora bien, ¿qué hace que un rebaño financiero se detenga, y cambie de dirección? ¿hay pautas psicológicas que ayudan a transformar un mercado bajista en uno alcista, o es solo una cuestión de índole económica?

Dos estudios psicológicos realizados en la Universidad Estatal de Arizona demostraron que el rebaño se produce porque las personas cambian sus preferencias si la mayoría lo hace. En un estudio hecho a hombres jóvenes que debían evaluar el atractivo de varias fotos faciales, se comprobó que estos cambiaban significativamente sus evaluaciones según cuales consideraban que eran las evaluaciones de sus pares.

Una vez que el rebaño se formo, los investigadores que estudian el inconformismo, las modas pasajeras y la teoría de los juegos coinciden que en los mercados sumamente bajistas o sumamente alcistas, los inversionistas mas informados son los que comienzan a apostar en contra del rebaño -los inversionistas menos informados-.

Teóricamente estos inversionistas que van en contra de la corriente actúan a partir de sus propios análisis económicos, sobre la base de informes privados, o simplemente comienzan a aprovechar la oportunidad de conseguir productos de empresas valiosas con problemas de liquidez de corto plazo –o en caso contrario, vender antes de que caigan empresas sobrevaluadas-.

También existe otro grupo de inversionistas –que pueden ser o no profesionales- que abandonan antes al rebaño por razones individuales y de idiosincrasia, es decir que no lo abandonan por razones técnicas o económicas, sino más bien por razones ideológicas.

Algunos expertos sostienen que también hoy otros tipos de impulsos fuertes que pueden llegar a superar las presiones sociales de conformarse a la norma –o al rebaño-. Los inversionistas que tratan de preservar su fama de independientes, por ejemplo, o de mostrar confianza bajo una presión creciente, podrían favorecer una estrategia de lo opuesto.

Por otro lado, los que trabajan con dinero ajeno favorecen el comportamiento del rebaño porque ninguno se quiere arriesgar y mayoritariamente van todos para el mismo lado –de ultima, si pierden, tienen como pretexto decir que la mayoría de los portfolios también lo hicieron-.

Una ves que hacen esto, los primeros en disentir al separarse del rebaño, generalmente suelen buscar rápidamente aliados y pruebas que verifiquen su postura y que apuntalen su opinión. Pero no solo buscan la aprobación de otros inversionistas, sino que también buscan convencer a cualquier tipo de persona con la que se cruzan. Una vez que los integrantes de este grupo observan que su visión ya dejó de ser distinta, revierten de vuelta su posición.

Los observadores del mercado, que tienen experiencia, saben esto y saben quienes son los primeros en saltar de rebaño. Esto no es algo instintivo, esta probado en la teoría de los consensos, que dice que cuando el 90% va para un lado, es muy probable que el mercado se de vuelta porque ya no queda nadie que convalide esos precios. Cuando el 90% ya compro o vendió un activo, solo queda un 10% del mercado que no lo a hecho, por lo tanto la tendencia se corta.

Nuestra conclusión es que no hace falta ser el primero en saltar el rebaño, solo hay que ver que hacen determinadas personas, que serán en definitiva, los futuros nuevos ganadores. La cuestión pasa por descubrirlos y creer en ellos.

26 marzo 2008

La velocidad y la bolsa

Según un estudio reciente, existe mucha correlación entre el exceso de velocidad y una conducta peligrosa a la hora de invertir. Esto es lo que surge de un nuevo estudio que concluyo que las personas que tienen mas multas por exceso de velocidad tienden a cambiar sus inversiones mas frecuentemente.

A esta conclusión llegaron Mark Grinblatt y Matti Keloharju, profesores de finanzas de los EE.UU. y Finlandia. Estos profesores tuvieron acceso a datos de inversores y lograron descubrir una relación entre las multas por velocidad y la frecuencia de sus operaciones financieras.


Los datos que obtuvieron en base a estudios finlandesas, les permitieron eliminar otras posibles causas de la actividad financiera y concentrarse en la influencia especifica de las multas por exceso de velocidad. Determinaron que, a igualdad de otras condiciones, el movimiento de las transacciones de un inversor aumentaba un 11% después de cada nueva multa por velocidad que recibía.

El profesor Grinblatt admitió en una entrevista que la propensión a la velocidad no permanece constante a lo largo de la vida. A medida que la gente envejece, suele conducir de manera mas conservadora y también, lo cual no es casual, realizar menos operaciones financieras. Igualmente entre dos personas de la misma edad, la que recibe una multa por acelerar en exceso puede tener una mayor probabilidad de tener un movimiento financiero un 11% mayor.

Una posible explicación fue la excesiva confianza. Sin embargo, tras estudiar esa característica, concluyeron que no era esa la fuente de la relación.

Los hallazgos respecto del exceso de confianza, así como los resultados de otros complejos estudios, les permitieron concluir que la correlación entre las multas por velocidad y la mayor frecuencia operativa tenia por causa algo muy diferente: La búsqueda de emociones. Descubrieron que los que buscan emociones operan con mas frecuencia, no porque crean que van a dominar el mercado, sino porque una inversión inmóvil les resulta algo muy aburrido.

Sin embargo los que buscan emociones no obtienen mayores ganancias como consecuencia de su mayor actividad financiera, ya que el estudio determino que las acciones que compraron los buscadores de emociones no tuvieron un mejor desempeño que aquellas que vendieron. En realidad perdieron dinero si se tiene en cuenta el costo de las transacciones.

El estudio proporciona nuevas pruebas de que las motivaciones psicológicas desempeñan un papel importante en las decisiones de inversión. Ello implica que antes de llevar a cabo una transacción, lo mejor es reflexionar sobre las motivaciones que esto implica y no porque las acciones resulten atractivas desde el punto de vista de las emociones que brindan.

Es uno de los puntos mas importantes a tener en cuenta a la hora de invertir, ya que un mayor numero de tracciones implica altos costos de comisiones de entrada y de salida, lo que beneficia solo a los agentes y sociedades de bolsa, y muy pocas veces a los inversores.

17 marzo 2008

La adiccion por el dinero

Un grupo pequeño de científicos, entre ellos algunos psicólogos, señala que se empieza a comprobar lo que mucho profesionales de Wall Street sospechan desde hace tiempo: que la gente tiene una relación emocional con el dinero. El cerebro humano, dicen los investigadores, responde a las operaciones de alto riesgo como lo hace ante el sexo. Cuanto más arriesgada es la operación, mas la desea el cerebro.

¿Hubo algo mas que dinero, en la motivación para que Jerome Kerviel, cometa fraude en sus operaciones en la Societe Generale, o fue solo casualidad?. Para los fiscales franceses que investigan el caso, las operaciones tienen una cercana similitud con los problemas de adicción que genera la drogadicción.


Brian Knutson, profesor de psicología y neurología de la universidad de Stanford en California y pionero de las neurofinanzas, estudio a una serie de voluntarios por medio de un poderoso equipo de diagnostico por imágenes y fue analizando su cerebro a medida que realizaban operaciones. Concluyo que en ocasiones la gente se excita mucho en la actividad de ganar dinero. Knutson dice que cuanto más se piensa que se puede ganar con el riesgo, mas riesgos se corren y más se activa el circuito.

Sin embargo y a pesar de los resultados, la neuroeconomia no tiene muchos partidarios en Wall Street, debido a que para otros expertos, la economía tiene que ver con el equilibrio entre la oferta y la demanda, así como con las fuerzas que actúan sobre un sistema estabilizado y no tiene que ver con la conducta de la gente.

Jason Zweig escribió el año pasado un libro titulado “El dinero y el cerebro: Como la nueva ciencia de la neuroeconomia puede contribuir a hacernos ricos” y unos de sus hallazgos fue que las imágenes del cerebro de los drogadictos que están a punto de consumir una nueva dosis son iguales a las de los operadores que ganan dinero y están por concretar un nuevo negocio. Lo que confirma que si alguien gana dinero y vuelve a ganarlo, es algo muy similar a una adicción a las drogas y se vuelve muy difícil de abandonar.

Kerviel, de solo treinta y un años, dijo a los fiscales que se sintió emocionado cuando sus operaciones furtivas en opciones a futuro en la bolsa europea empezaron a rendir frutos. Para fines de diciembre había ganado unos 2.000 millones de dólares, lo que le provoco el deseo de continuar, lo que produjo el efecto bola de nieve que al final le hizo perder 7.000 millones de dólares a finales de enero del 2008, por no querer evitar ni asumir las perdidas.

Daniel Kahneman, un psicólogo que recibió el Premio Nóbel de economía, demostró que las personas no siempre actúan de manera racional cuando enfrentan la incertidumbre de la toma de decisiones. Ante las perdidas, pueden optar por correr mas y no menos riesgos, lo contrario de lo que sugeriría el pensamiento económico tradicional. Pareciera que cuando alguien se ve amenazado de extinción, actúa como si nada importara, lo que es un ejemplo de la aversión a la perdida.

Algunos estudios también sugieren que el estrés y las emociones afectan la rentabilidad de las inversiones. Los estudios indican que los operadores que se guían por las emociones tienden a tener un pobre desempeño en los mercados. Sin embargo a los que solo confían en la lógica tampoco les va tan bien. Los más exitosos son los que aprovechan las emociones sin permitir que los sentimientos los dominen.

La gente suele pensar que en los mercados financieros impera la lógica, que los operadores y los inversores siempre actúan de forma racional, pero esto no es así, no existe la ciencia en los mercados. Al auge y la caída de Internet le siguieron un auge y una caída aun mayores de los créditos hipotecarios. Cuando los operadores se dejan llevar por la emoción, empiezan a cerrar negocios cada vez más grandes y frecuentes aunque sepan que se están perjudicando y que no hay ganancias en el plano financiero, ya que la emoción de ganar los lleva a correr mayores riesgos.

Es más común que la gente se aferre a operaciones con perdidas y diluya lo que invirtió, en lugar de hacer un buen manejo del riesgo y retirarse.